El legado

El diccionario de la real academia define el legado como “aquello que se deja o trasmite a los sucesores, sea cosa material o inmaterial”; pero el término legado no solo tiene una definición, sino que tienen una referencia histórica, que va más allá de la esfera etimológica o jurídica y se utiliza también para señalar aquellas tradiciones, costumbres, instituciones, ideas o valores que han sido heredadas por parte de una comunidad, de una generación a otra, sin que necesariamente sea algo material. Es así como cada pueblo tiene su propio legado histórico.

La Guajira está en un periodo de transición en cuanto a su liderazgo social y político, hoy se observan nuevas figuras que ya están ocupando cargos de elección popular y otros que muy pronto lo estarán haciendo. El legado más importante de la generación que emergió desde finales de los setenta, de los cuales algunos aún están activos, es sin dudas la creación de la Universidad de La Guajira. La universidad nos cambió el paradigma a la juventud, a esa que veía con expectativa el negocio de la marihuana, esa misma que se deslumbraba con esos varones de camionetas grandes, mujeres, parrandas y saludos en los discos vallenatos. 

Sin embargo, en esos años desde finales de los setenta, hasta nuestros días, nuestra clase política no diseñó ninguna agenda prospectiva de gobierno que nos estableciera un norte a seguir; por lo que estoy convencido, que el mejor legado, que se le puede entregar a la sociedad y a la clase dirigente política y social, es un modelo administrativo de departamento, proyectado a 30 años; donde estén definido nuestras principales actividades económicas: Turismo, Agricultura y Zona Especial Aduanera.

La Guajira siempre ha estado dividida geográficamente en tres zonas: Alta, Media y Sur. Mantener esa misma división geográfica y agruparse en asociaciones de municipios y/o provincias administrativas de planificación, para trabajar de manera conjuntas entre municipios los megaproyectos que se requieran. Tener definido un proyecto para la post minería del cerrejón, que dentro de 13 años se les termina el contrato y esa infraestructura se revierte a la nación. Imagínese por un instante, La Guajira con un puerto moderno de gran calado, donde puedan arribar buques de más de 200 toneladas; un ferrocarril de pasajeros y de carga, que pueda trasporta turistas y todo lo que se produzca hasta el puerto; un aeropuerto internacional para vuelos diurnos y nocturnos, que permita movilizar turista y mercancías para la zona especial aduanera. Esa es la misma infraestructura que hoy tienen la mina del Cerrejón, pero en 14 años, debería estar en función de nuestro desarrollo agroindustrial y del turismo, pero solo si lo planificamos. La represa del ranchería irrigando esas 18 mil hectáreas de cultivos para garantizar nuestra seguridad alimentaria y vender los excedentes al resto del país y exportar por ese gran puerto al mundo. Finalmente trabajar en un proyecto de ley que busque beneficios por ser productores de más del 10% de las energías eólica y le resolvamos el agua a nuestros hermanos wayuú.

La Universidad de La Guajira fortalecida en Riohacha y en sus sedes de Maicao, Fonseca y Villanueva, con posgrados de maestrías y doctorados, con equipos de investigación de alto rigor académicos y científicos y una excelente labor de extensión, para que pueda hacer un gran trabajo social y de cultura ciudadana. 

Tenemos un plan de desarrollo para 4 años, de esos que se hacen para cumplir la ley, del que no dudo que puede estar bien realizado; pero no olvidemos que las ciudades y departamento que han alcanzado desarrollo, son aquellas que sus gobernantes les han planificado el presente y futuro. Este es el momento de la planificación; ese será el mejor legado.

Y finalmente que las nuevas generaciones se apropien de ese modelo, y sus actuaciones siempre sean con criterios éticos, principios y valores; porque los guajiros lo merecemos.