El Lleras Restrepo

¡Qué horror!, con mucha frecuencia nuestro prestigioso periodista Carlos Quintero dice: ¡Qué horror! escribe a cada rato el famoso columnista Sergio Araújo y ¡qué horror!

manifiesta ‘Nico’ Duba el seudónimo adoptada por alguien que cada vez que interviene en las redes sociales produce el chismoseo más grande entre los vallenatos y ¡qué horror! digo yo cuando me entero al visitar la famosa tertulia del ‘Tene’, que la Gobernación ya comenzó la construcción de un edificio con el flamante nombre de Carlos Lleras Restrepo, sobre el cual habría tanto que decir en pro y en contra, pero no digo nada porque me parece más importante otra faceta, un error garrafal en esta época en que el carro está creando más problemas locativos, ambientales y visuales que cualquier otra cosa. Lo están ya construyendo sin socializarlo, como es de ley, un edificio de 4 pisitos para recoger a todos los empleados departamentales que andan dispersos y que según cálculos oscilan entre 180 y 200. Se imaginan la congestión vehicular que se presentará en esa zona si no le hacen parqueadero subterráneo; los vecinos que se preparen a vender o desocupar sus casas porque los empleados ahora por humildes que sean tienen carro y eso les hará la vida imposible.

¿Qué horror! donde está la Curaduría, que hace Planeación u Obras Públicas o quien sea para que no se cometan estos adefesios que atentan contra la comunidad, donde están los concejales que deberían de legislar al respecto y prohibir la construcción de edificaciones sin parqueaderos suficientes, sería bueno que hicieran presencia y le dejaran ese buen legado.

A pesar que el edificio ya se comenzó, todavía hay tiempo de corregir este atentado que perturbará y acabará con la tranquilidad de los moradores a no ser que el departamento tenga un plan B y esté dispuesto a comprar las casas vecinas para construir un amplio y moderno parqueadero. Qué será más barato, parar lo que se está haciendo y construir los parqueaderos subterráneos, o comprar esas casas, para eso hay doctores especializados y la Gobernación tiene muchos.

Cuando se construyen edificios pequeños como este, no será posible hacer unos cimientos que en el futuro aguanten otros 4 pisos por lo menos, porque el crecimiento de la burocracia no para y sino miren lo que ha pasado con el gran Palacio de Justicia que ya es insuficiente y lo empleados se hayan regados a lo largo y ancho de la ciudad.