El macondo guajiro y sus laberintos

Cada lágrima en las mujeres nos enseña a los egoístas una verdad, y toda crisis política, social y económica es un reto para cambiar, perseverar y renovar en la política positivamente.

Escribió con su pluma aguda y mágica, aquel mundo universal, mejor conocido como ‘Macondo’, en donde desarrolló toda la trama sobre el hombre de carne y hueso con sus defectos y virtudes; especialmente al político y su entorno de la injusticia social que le observa con más particularidad en el ‘Coronel no tiene quien le escriba’, en donde reseña con profundidad el abandono de los núcleos de la pobreza; o ‘El general en su laberinto’ que recoge la incapacidad que han mostrado los distintos presidentes huérfanos de equidad, pero insaciables por el poder económico que se traduce en hegemonía plutócrata y etiquetada como las aromas de la rancia aristocracia, que todavía en pleno siglo XXI, ha quedado estacionada en el siglo diecinueve.

Desde luego, que el análisis es alegórico pero tan evidente y real que ‘Gabo’ se dio el tupe de profanarlo con sus denuncias críticas y osadas en esta sociedad discriminada, humillada y despreciada por clases del poder macondiano.

‘Gabo’ subió a la cima más alta, cuando realizó su obra cumbre, ‘100 años de soledad’, que no faltaron inquisidores envidiosos, tal es el caso de Vargas Llosa, escritor peruano quien la calificó como plagio de obra en busca de lo absoluto (de Balzac) por sus características premonitorias sobre una sociedad enferma de todos los males, incluso ‘El amor en tiempos del cólera’; sin sal le mereció el premio nobel de las letras, fue traducida a más de 20 idiomas y para remate, el más grande escritor vivo del planeta, los últimos años sus orígenes son ineludiblemente guajiros (barranquero y riohachero de los Márquez) por la parte materna. Hoy La Guajira, en sus últimos 10 años, como los gobernadores macondianos.

Existe una anécdota que se podía decir que fue el acicate para conquistar la cumbre del mejor; cuando hizo la hojarasca, publicada en Argentina algunos de esos acostumbrados al menoscabo, le dijeron, que es mejor que se dedique a vender panes porque con ese libro no llegaría lejos, y respondió, nos veremos; ese era Gabriel García Márquez (q.e.p.d.) y que desde el cielo ilumine a esta Guajira humillada por los mismos guajiros en el poder.

Entre sus cuentos hay uno que cae como anillo al dedo a la mayoría de los políticos, ‘En este pueblo no hay ladrones’ (el pueblo es Colombia) y en una entrevista periodística, muy pertinente al modelo de la dictadura del capital que impera en Colombia, respondió la pregunta ¿cómo ve la situación de exclusión y pobreza del país? Y contestó con la crudeza que lo caracterizaba a ese líder social. Moral, probo e impoluto, decía García Márquez al estilo macondiano dolorido.

“Cuando la mierda valga plata en Colombia, los pobres nacerán sin culo”. Ese era el ‘Gabo’ de orígenes barranquero, guajiro y eso le valió que Turbay Ayala lo expulsara del país y buscó refugio en México, en donde encontró el calor y el amor de un pueblo que nunca tuvo en su tierra natal. El orgullo de ser el más grande líder mundial en Premio Nobel de Literatura y dignidad. Las oportunidades exitosas no se piden, ni se esperan… se buscan y se toman realizándolas.