El maniqueísmo nacional

El maniqueísmo es la polarización de la realidad que suprime los matices y que elimina la complejidad de los hechos sociales y políticos y divide a las personas, las ideas y la sociedad en dos grandes grupos: los buenos y los malos. Donde de lado y lado disparan con escopetas de perdigones hacia todas las direcciones.

Esto es lo que está sucediendo en el país con el paro nacional que ya lleva más de un mes, donde ha habido de todo, en especial pérdidas por más de 17 billones de pesos de su economía, muertos de lado y lado, saqueos, vandalismo y terror. Odio visceral de los organizadores del paro. Utilización de los jóvenes como carne de cañón. Injerencia de la guerrilla y del narcotráfico para sus intereses. El maniqueísmo es frustrante, vergonzante y asqueante donde los medios de comunicación nacionales y regionales han tomado partido en esta contienda del paro y en esta polarización, contiendas jamás vista en los últimos treinta años en el país y columnistas unos de prestigio y otros de dudosa repetición también han tomado partido y las redes sociales, ahí ardió Troya. ¡Qué bárbaro! Hasta donde hemos llegado y lo que han conseguido es una división de odios y frustraciones. ¿Quiénes son los buenos? ¿Quiénes son los malos?

División y polarización, como si Iván Duque representara la guerra y Petro la paz. Cuando la paz debe ser una política de Estado y no depender solo de un presidente sino de los actores que estuvieron metidos en el conflicto, que ha durado más de 50 años, aunque para Uribe no ha existido conflicto sino actos terroristas. Y es verdad fueron unos terroristas por décadas. Unos y otros se flagelan y se auto flagelan en condiciones de mártires y en condiciones de víctimas. Unos y otros enjuician como si los unos fueran los demonios y los otros angelitos caídos del cielo. ¿Petro representa la maldad, la hoguera y posiciones mesiánicas de impredecibles consecuencias? ¿Santos representa la traición, la mentira y la inequidad, y por encima de esto la paz? ¡Qué bárbaro! Los buenos y los malos. Puro maniqueísmo mentiroso y cobarde. ¡Puro estiércol barato! ¡Pura escoria!

Colombia dejó de ser una República Unitaria, tal como lo establece la Constitución. La realidad es otra, nos han dado un federalismo vergonzante, que esconde su naturaleza y mimetiza sus defectos. Pero en vano. En lugar de vivir en una República entera y compacta, asistimos al drama – o a la comedia – que componen más de mil reinos de opereta con su reyezuelos de ocasión. De ahí la polarización que se da en todo el país. Los uribistas y sus venenos ponzoñosos, los Petristas y sus venenos antiuribistas, aunque ambos venenos contagian y pudren lo más recóndito de la patria. Y todo por culpa de las revueltas entre buenos y malos. ¿Petro posa como un líder mesiánico? Recuerden que los líderes mesiánicos siempre los ha dado la historia: Hitler en la Alemania Nazi, Mussolini en Italia en la misma guerra Nazi; Franco en España, Perón en Argentina, Pinochet en Chile, Fujimori en el Perú, Pérez Jiménez en Venezuela, Stalin en Rusia y más reciente Hugo Chávez en Venezuela. Y es cuando el miedo se ha venido apoderando del país a través de esa misma polarización acondicionada de falsedades. “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, lo expresó en la segunda guerra mundial Joseph Goebbels, el tristemente célebre ministro de propaganda de Hitler y para el caso Colombia es lo mismo que el Castro – Chavismo se impondrá en la República Federal cuando es una mentira pero dicha mil veces la gente del común cree que es una verdad.

De todo se da en la República Federal, como ya se dio en la Patria Boba que terminó con la tiranía de Morillo, en la Nueva Granada que terminó con las tiranías de Páez y de Flórez en los Estados Unidos de Colombia que con más de 80 sublevaciones de ensayo desembocaron en la Guerra de los Mil Días. ¿Será que con la polarización y el maniqueísmo que se está dando en Colombia, estamos asistiendo al inicio de otra guerra? ¡Dios nos salve y nos proteja! Pero así como están las cosas, prueba que no hay situación que no sea susceptible de empeorar.