El milagro fue el 14 de mayo…

El dos de febrero en rutinaria cofradía, acuden a Riohacha personalidades de todo el país, invitados por amigos y los aspirantes locales a diferentes corporaciones públicas.

Después de la eucaristía y de haber prometido a la Virgen de Los Remedios (La ‘Vieja Mello’) cumplir fielmente sus promesas administrativas, se dispersan oferentes e invitados a sitios diferentes donde concurren delegaciones de todo el Departamento y los dirigentes locales. Dentro de entusiasta y amalgada camaradería, comienzan los acuerdos y escogencia de precandidatos para el debate que se avecina. Un invitado especial a estas festividades, fue el exalcalde de Barranquilla, Alejandro Char, manifestando:

“Acompañamos a nuestros hermanos riohacheros, le pedimos a la Vieja Mello por nuestro Caribe unido”. Un expresidente de la República, en su campaña manifestó ser riohachero por sus ancestros, cuando de primo no tenía ni pito y así hasta llegar a los que tienen nombre de santo pero sin devoto alguno. Acerca de estas festividades y en nuestro propósito encontramos oportuno el escrito de Rodrigo Daza Cárdenas cuando dice “acerca del cambio de celebración que ha tenido este día, pasando de una antigua tradición religioso a una conmoración política con pocos valores espirituales, perdiéndose la usanza de ser punto de encuentro de los amigos y familiares, alrededor de la devoción y respeto por la santa patrona”. Posiblemente la patrona de los riohacheros esté disgustada con esta romería y las promesas incumplidas de los paladines que después han caído en el infortunio “sumiendo a La Guajira en la más grave crisis de gobernabilidad”.

Para los riohacheros raizales, los que participan en el culto en honor a la Virgen de los Remedios, los que sí saben danzan con su acompasado y rítmico caminar, aprendido desde la más temprana edad, no sería de buen gusto o de su agrado que estos personajes que han caído en este círculo vicioso, algunos con conocimiento de causa, otros por los avatares de la vida pública lo sigan haciendo, y sería posible pensar en una fecha alterna, ya que el verdadero milagro ocurrió el 14 de mayo de 1663, al sacar la imagen de la virgen en procesión ante la amenaza de una tempestad que ya había inundado algunas calles de Riohacha y al dejar caer su corona ceso el peligro, salvando a la población de lo que sería hoy un tsunami.

Cuenta la tradición que en los pueblos de la provincia, se festejaba la fiesta patronal en su día principal, donde participaban personajes de la dirigencia local y el evento en las inmediaciones del atrio, tenía un ambiente más político que religioso y de poco valor espiritual, entonces optaron por celebrar los verdaderos devotos, la fiesta que llamaron la octava, donde se participaba con verdadera devoción, sin caer en la tendencia de los hábitos profanos.