El mundo se estremece con las propuestas

Encender el televisor, la radio, leer los periódicos es conocer de cerca las problemáticas sociales que atravesamos en gran parte del mundo, son muchos los países que utilizan las protestas sociales como la forma para que sus colectividades sean escuchadas o mejor aún le presten atención.

El desconocimiento de unos es el descontento de quienes forman las masas, las mayorías recurren a las movilizaciones, cada día son más concurrentes exigiendo al gobierno sus derechos y acceso a un bien o servicio que genere bienestar a su sector, la protesta pacífica alcanza una nueva dimensión global una serie de movimientos y manifestaciones civiles se extienden a mayor velocidad, todos los sectores participan y exigen sus derechos.

Estudiantes, campesinos, profesores, indígenas, trabajadores, empleados de la salud, toman el riesgo de salir a las calles exponiendo sus vidas para lograr un alza en sus salarios, o que se agilice una cita médica para salvar una vida. No obstante, a todo esto, hay quienes aprovechan los disturbios para saquear locales comerciales, dañar bienes públicos o privados que lo que generan a estas protestas es ser vistas como disturbios que afectan el impacto que esta pueda generar a un gobierno.

Todos los días se convoca a nuevas movilizaciones se siente el inconformismo del pueblo por la indiferencia de sus gobernantes, que durante sus proselitismos ofrecieron inclusión, oportunidades y estas nunca llegaron; su objetivo es ejercer el derecho a la protesta de manera pacífica; la protesta es una herramienta poderosa que puede conducir a un cambio, incluso dejar huellas imborrables en la historia, aunque no se evidencien los cambios en el momento estamos luchando por nuestros derechos civiles, económicos, políticos, sociales y culturales tarde que temprano todos disfrutaremos un cambio social, es un proceso y toma tiempo.

En Colombia las reformas tributarias, la ley de financiamiento entre muchos indicadores han sido el detonante para que salgan a las calles, los campesinos reclaman, los indígenas se quejan, las universidades imploran, la salud clama, los profesores solicitan, los empleados quieren mejorar su calidad de vida; estas agremiaciones unidas son el resultado del desinterés de servidores públicos indiferentes, los colombianos exigimos compromiso, que nuestras regiones estén inmersa en el plan de inversión y estos se reflejen en cada plan de desarrollo.

Estas protestas son y seguirán siendo la falta de equidad en las acciones gubernamentales y el casi nulo beneficio a los sectores menos favorecidos, qué sería más apropiado ¿manifestar o dialogar? sería mejor la segunda opción, pero estamos ante un mundo con personas intransigentes, servidores públicos que olvidan su rol de ciudadano y en su código personal defiende al empleador olvidando que en un periodo determinado volverán a sufrir la crisis por la cual un pueblo sale a protestar, la indiferencia social.

Sugiero respetuosamente a quienes hoy nos gobiernan, hablar con las comunidades, tener cercanía con la gente, esta dinámica les ofrecerá a los gobiernos reacomodar, revisar en qué están fallando; ¿por qué el pueblo siente que se están vulnerando sus derechos? Es viable reinventarnos, vamos por un nuevo comienzo.