El negacionismo, doctrina de moda

Los tiempos posmodernos con su carga de posverdades, con la viralización de las fakenews, con la falsa redención de la ultraderecha, los gobiernos autoritarios, xenófobos y megalómanos, también nos están imponiendo como moda, la retoma de una doctrina de vieja data, pero, que se nos presenta ahora remozada y hasta seductora para políticos del mundo: el negacionismo.

presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al que le siguen epígonos como Erdogan en Turquía, Scott Morrinson en Australia, Bolsonaro en Brasil e Iván Duque en Colombia. No se trata de una postura nueva, sino de una tendencia a reciclar del “négationnisme” francés de mitad del siglo pasado y que tuvo en Paul Rassinier su precursor. Llamado por algunos como “revisionismo”, se trata de una corriente de pensamiento que, inicialmente trató de minimizar la barbarie del holocausto nazi a un “no fueron tantos”. Últimamente, se ha extendido una modalidad de negacionismo ambiental. La misma de Trump que se niega a firmar cualquier pacto que reduzca el cambio climático, efecto invernadero, fracking y desarme. “Pura basura” llama a los estudios académicos, de los cuales el 97% publicados desde 1991 alertan sobre la inminencia de desastres naturales por estas causas.

Además de Trump, Morrinson hoy carga con la culpa por haber negado el riesgo de incendios en Australia, lo que devastó gran parte del país. Bolsonaro les restó importancia a los incendios en la amazonía y en Colombia, Duque le sigue apostando al fracking y a la fumigación con glifosato en una contumaz actitud de negacionismo y desestimando los riesgos y conceptos científicos.

En Colombia hay un listado de verdaderas “joyitas” del negacionismo y están alineados en la extrema derecha, en especial en el partido de gobierno y sus aliados. Está el tristemente célebre exministro de Defensa, Botero, para quien es paja que exista un exterminio sistemático de líderes sociales, pues a muchos los han matado es por líos de faldas. Para la senadora María Fernanda Cabal no hubo la tal masacre de las bananeras, sino una fábula más de García Márquez. El actual diplomático ultra godo Alejandro Ordóñez, negó que en Colombia hubo despojo de tierra, y reconoce en los que se quedaron con tierras de los campesinos unos “poseedores de buena fe”. Pero la fresa del pastel fue que a Colombia se le negó la membresía para la Coalición Internacional de sitios de conciencia, la más prestigiosa red de memoria del mundo a la que pertenecía, hasta ahora, el Centro Nacional de Memoria Histórica. Esto se veía venir desde que el presidente Duque nombrara como director del Centro a un confeso negacionista, Rubén Darío Acevedo. Nombrar en un centro de memoria que recoge las evidencias de conflicto armado a alguien para quien nunca hubo conflicto es de mayúscula insensatez o mala intención, creo más en la segunda. A Acevedo “se le olvidó” que tenía que hacer llegar información a la Coalición y esa “jugadita”, al mejor estilo de Macías, nos tiene en la mira como Estado que pretende ocultar la barbarie paramilitar, guerrillera y del mismo Estado.

Es doctrina del gobierno Duque negar que Colombia fue el segundo país con mayor desplazamiento forzado durante el gobierno de Uribe, que los “paras” penetraron las esferas de poder estatal. No hubo falsos positivos como política de Estado, sino “casos aislados” y las cifras se reducen a lo mínimo. Tampoco hay fosas comunes. Para la vicepresidenta Ramírez, el reciente informe internacional que nos deja como el país más corrupto “no tiene validez científica”, sí lo tuviera si fuera favorable para su gobierno. No hay razones para el paro nacional, no hay reformas lesivas para la clase trabajadora, son parte del repertorio negacionista a la colombiana.

Lo peor de todo esto es que, en redes sociales, algunas pululan esta especie neo negacionista que sirve de idiotas útiles reenviando memes que pretenden negar lo que es evidente e indignante. En particular, prefiero que un riesgo o una infamia sea exagerada en su impacto a que todo lo malo sea atenuado con un simple “no es para tanto”.