El papel de los políticos

El perfil del político se aparta de la imagen estereotipada que durante los últimos años ha irradiado un buen número de los políticos tradicionales del país y por supuesto de nuestra región. El clásico representante del clientelismo no tiene mayor opción de aportar dentro de las exigencias del desarrollo de la región Caribe, salvo las contadas excepciones que, dentro del nuevo esquema institucional muestra un espíritu de cambio, el peso fundamental de las acciones a favor del progreso de nuestra península descansará sobre los hombros de las nuevas generaciones que, afortunadamente, cada día irrumpen con más fuerza en el escenario nacional.

Para el caso de La Guajira, cuántas décadas perdidas de representantes y de senadores que más de las veces han decepcionado totalmente a sus electores, con excepciones como el exsenador Amylkar Acosta Medina, los  también exsenadores Rodrigo Dangond Lacouture, Nellit Abuchaibe Abuchaibe, Eduardo Abuchaibe Ochoa, Miguel Pinedo Barros, Nelson Amaya Arregocés y representantes de la talla de Román Gómez Ovalle, Antenor Duran Carrillo que dejaron plasmadas  sus agendas legislativas en bien de su tierra.

Ellos visionaron a muchos años lo que debería ser un plan de desarrollo con base en las regalías que le iban a entrar a la península en su devenir histórico y con sapiencia y experiencia lograron posicionar leyes  a favor de su departamento. Desde que el exsenador liberal y militante en el partido de la U Jorge Ballesteros Bernier hizo un excelente papel en la cámara alta y  logro sacar adelante leyes y decretos en beneficio de su región – los hechos así lo demostraron – por eso hoy necesitamos de nuevo un senador de nuestro departamento, en cambio, en la cámara baja, varios que han representado a nuestro departamento han quedado en deuda con La Guajira y con el país y esos representantes en su gran mayoría se  convirtieron en un fiasco para las comunidades.

En la última década, un representante como Alfredo Deluque Zuleta, se ha destacado a nivel nacional, por su seriedad, su aplomo y su don de gente para defender los intereses de su departamento. Como representante lo ha hecho muy bien. Fue Presidente de la Cámara de Representante. Un honor que no teníamos desde Román Gómez Ovalle. Debemos apoyarlo todos en sus aspiraciones al senado de la República y tengan por seguro que será un gran senador.

En tal sentido, lo primero que debe tener claro la clase política es la razón de ser de su verdadera misión que deben orientar sus actividades como estadistas y no como personas dedicadas a resolver problemas de ocurrencia coyuntural o intereses subalternos: tal como se dice comúnmente, deberían pensar con la mirada puesta en la próxima generación.

Es deber imperativo de nuestra clase política liderar  los procesos de cambio, colocándose a la cabeza de los estamentos y en defensa de su región, jamás a la zaga, para lo cual se tendrá que recuperar el espacio perdido para el ejercicio del debate de los grandes temas nacionales y hoy más que nunca se necesita de hombres visionarios que establezcan una hoja de ruta en bien de La Guajira, ya que el cambio que se ha dado de manera estrepitosa en nuestra región con el cacaraqueado tema del nuevo Sistema General de Regalías, si hay que ser acuciosos, creativos y proactivos cuando de debates en el congreso de la República se den para defender a esta tierra rica en recursos naturales, pero pobre en las actuaciones que se han dado por décadas por un anhelado desarrollo.

Y a los nuevos precisamente abanderar proyectos de gran envergadura   y que apalanquen a uno de los departamentos más ricos de Colombia, con proyecciones y colocarlo a nivel de otros departamentos.