El Papillón que dejó profundas huellas de su tragedia personal en Villanueva

La tabla de contenido de los trece los capítulos de los 21 millones de ejemplares vendidos del apócrifo Papillón se pueden comparar con los contenidos en los cuadernos legajados en poder de Cecilia Schmucker, que se transcriben con las correspondientes comillas e identifican la copia burda del plagiador inescrupuloso de los derechos de autor del verdadero protagonista de la tragedia vivida en un infernal presidio tropical.

La prueba reina de la falsedad de lo que supuestamente escribe Henri Charriere de Riohacha, Barranquilla, Santa Marta (cuarto y quinto cuaderno de Papillón) es que nunca estuvo en Colombia. Jamás salió de Caracas. Basta leer lo descrito de los wayuú y La Guajira para confirmarlo. La evidencia de Carlos Schmucker en Villanueva prueba lo contrario.

En el libro ‘El judío que escribió el primer Papillón’ de Cecilia Schmucker se plantea y prueba el plagio por parte del impostor francés del ‘Yo acuso’ del ‘Polaco’ radicado en el epicentro del sur de La Guajira. Las seis últimas partes de la novela así lo prueban (Buenos Aires, Veranos-primaveras floridas, El buitre de Prometeo, Temblando ante cenizas, Caer). Pero la penúltima parte (páginas 229-233 Una carta esclarecedora: Caracas, noviembre 23 de 1967) y la última (Trastornos, más trastorno) confirman el fraude del franchute tatuado con los trece cuadernos escritos por Carlos Schwartz (nombre original del judío rumano).

En la misiva dirigida a Elena de Lucca se hace el recuento descarado de los acontecimientos relacionados con la publicación de ‘Cuchillo de Palo’ por parte de Henri Charriere con el título de Papillón cuando hacía un año había muerto su verdadero autor. El colmo de cinismo del falso escritor lo expresa sin pudor al editor de la novela (Jean-Pierre Castelnau, 1968): “Le mando mis aventuras, hágalas escribir por alguien del oficio.”

Es oportuno, pertinente y justo hacer el reconocimiento a la villanuevera y colega Cecilia Schmucker Bula por su contribución con la publicación de la novela para esclarecer el fraude literario, editorial y cinematográfico del siglo XX; conocer un enigmático personaje que llega a Villanueva en plena segunda guerra mundial (1943) cargando toda la tragedia humana antisemítica después de sufrir injustamente todo tipo de vejámenes en una isla-prisión del Caribe de donde era imposible fugarse y una caracterización sociológica del contexto de Villanueva en la provincia de Padilla (Departamento del Magdalena Grande) en el que se desarrollan procesos ambientales sociales, económicos, culturales y políticos con incidencia en lo regional, nacional e internacional.

Es evidente que la llegada de este judío rumano al centro regional villanuevero hace 76 años no es por azar sino que se agrega a la larga lista de viajeros extranjeros que se asentaron en sus tierras en atención al protagonismo histórico sostenido de sus gentes y dirigentes, así como por su posición geoestratégica. Villanueva para esas épocas ejercía una fuerza centrípeta que la convertía en meridiano de progreso para propios y extraños.

La novela-testimonio de Cecilia Schmucker Bula es una invitación para que el pueblo villanuevero recupere su protagonismo y liderazgo perdido y reencuentre su destino histórico como lo encontró al final de sus días El judío que escribió el primer Papillón.