El pésimo comportamiento social

Preocupa la falta de atención de la sociedad villanuevera a las medidas decretadas por el Gobierno frente a la cuarentena, un fracaso así lo puedo calificar o lo llamaría un permiso para celebrar. Las parrandas y el movimiento 24 horas se hicieron tan notorio, que por un buen rato me hicieron olvidar el mal momento que vive el mundo gracias a Covid-19.

Luego del fuerte aguacero salí a echarle un vistazo a familiares, la tristeza invadió mi corazón; fueron dos los motivos: ver el rostro de las familias damnificadas, la cara de los niños, que aún no entendían qué estaba pasando y las celebraciones a montón en los 4 puntos cardinales del municipio. Exhorto al señor alcalde Barros Mattos a revisar la animadversión que muchos tienen frente al voluntariado social, a quienes reitero mi gratitud con los que vienen ayudando, pero el comportamiento de pocos afecta la buena intención de todos y la imagen de sus acciones, a los funcionarios públicos. Empleados de instituciones deberían pedir el reinicio de sus labores, hacen más produciendo que generando desorden social; a quienes tienen grados de familiaridad con empleados de la salud, es tiempo de exigirles cuidarse y respetar la cuarentena. Da tristeza lo que pasó en estos días de reflexión de Semana Santa, el silencio nos hace cómplices. La doble moral de cuestionar al Gobierno al estudiar la posibilidad de levantar la medida obligatoria, porque supuestamente, lo ideal es estar en casa; los que criticamos a la administración, porque la salida son los mercados, los que nos tomamos la mejor foto en acciones de prevención y entrega de ayudas, pero durante los días santos autolevantamos la cuarentena y nos dedicamos a celebrar que el mundo llora a los muertos de un virus, que en nuestra tierra, no vemos como agresivo o, en su defecto, nos acomodamos a la expresión más estúpida que he podido escuchar “aquí esto no llega”, “ el clima nos ayuda”. 

Pido disculpas públicas al sacerdote y a los miembros de los grupos de la iglesia, que oran por nosotros y dejan a sus familias para permitir observar las tradicionales celebraciones de Semana Santa, disculpas a pastores y líderes cristianos que oran, ayunan e interceden para que la misericordia de Dios nos alcance y en las calles solo se veían las parrandas, mil disculpas y gracias por sus oraciones. 

Gracias por las críticas que va a generar mi reflexión, las acepto con humildad y les retorno bendiciones. Señor alcalde, los que ya entendimos que solo debemos salir a lo justamente necesario le rodeamos en una medida más fuerte, los medios y los expertos nos hablan del momento en el que se encuentra la pandemia en Colombia y usted que conoce el pésimo sistema de salud y la manera como en La Guajira, gracias a la intervención, se le está dando el manejo. Hago un angustioso llamado, como nos enseñaron nuestros viejos cuando nos querían dar una orden, solo era abrirnos los ojos. Pido a Dios le dé sabiduría estoy seguro es el momento de usar su carácter fuerte a partir de esta semana.