El presidente Iván Duque perdió el primer año

Al presidente Iván Duque no le fue bien en el primer año que se fue rapidito. Las expectativas y propuestas de gobierno no se materializaron por circunstancias diversas y variadas en el Plan Nacional del Desarrollo y el DPN, (Departamento de Planeación Nacional).

La negativa a retribuir cupos de asignación a los parlamentarios, bautizado en el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos de “mermelada”, ha originando enojos y desmotivación en los congresistas que aprovechan los proyecto de leyes del gobierno, para sacarle el jugo. De tajo no erradicarán la vieja costumbres, que operaba en la política electoral administrativa, lo que ha generado, distanciamientos con los partidos políticos, que lo apoyaron en segunda vuelta, contribuyeron en la elección del presidente Duque, quedando como partido de gobierno el Centro Democrático y el Partido Conservador. Los demás se dividieron entre independientes y opositores, originando incertidumbre en la aprobación de los proyectos de ley y reformas constitucional

Si los golpes enseñan, el presidente Iván Duque debe estar aprendiendo con los totazos recibidos para que el año siguiente, durante el término del periodo de gobierno, pueda superar la calificación y nivelar el promedio de global.

“Perder para aprender, no es perder”. El problema está en la ubicación y precisión para que personalmente tome la rienda de gobierno, resolviendo hasta donde pueda ser posible, sin estancarse, atándose al ayer y los protagonistas del acuerdo de paz, el cual pretenden destruir y manejar con el espejo retrovisor. Las presiones que ejercen miembros del Partido Centro Democrático al presidente, lo aturde y le resta merito calificativo. Iniciar al gobierno con el propósito incisivo y radical, de hacer triza el proceso de paz para acabar con la JEP; pero no le cuajó sus hazañas, hundiéndose las intenciones, en el Congreso de la República.

El presidente Duque ha descuidado los problemas de quienes lo eligieron para apersonarse y tomarse como suyo el problema del gobierno en Venezuela, en obediencia al presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien lo comprometió contra el gobierno del vecino país, obligando además, erradicar los cultivos de coca con fumigación aérea de glifosato, e iniciar la explotación de hidrocarburos, con la práctica del franckin, utilizando las recomendaciones en favor de los Sociedades Americanas, en explotaciones de hidrocarburos (Occidental-EssoMobil-Chevron-Texaco), encargadas de las explotaciones terrestres y marítimas.

Si el presidente Santos suscribió un acuerdo de paz con Farc, con todos vicios y defectos, no es justo acabarlo de manera caprichosa, cuando se ha logrado que los guerrilleros depusieran las armas para reinsertarse a un nuevo estilo de convivencia en hogares con sus familiares, apartado del uso de armas.

Por diferencias e incumplimientos pasajeros, no deben ser motivo para acabar con el acuerdo de paz, más bien deben ajustarlo y mejorarlo, para lograr un final feliz, persistiendo de buena fe, en mantener la paz.

Si por el contrario, justificamos imperfecciones con el propósito de romper el acuerdo de paz, se generan zozobras, intimidaciones, amenazas, falsos positivos y la inseguridad extensivas; con enfrentamientos armados, utilizando a los agentes de policías y soldados que algunas veces, terminen víctima de las organizaciones al margen de la ley (carteles, bacrines y ejércitos irregulares) financiadas por el narcotráfico, secuestros y extorciones.

Al presidente Duque le ocurre como a los candidatos a alcaldías y gobernaciones, financiados por terceras personas, que le cazan como gallos de peleas por conveniencia a un determinado candidato, condicionados a retribuciones si este tiene la suerte de resultar elegido.

El incumplimiento por causas legales no constituye excusas admisibles. En corrupción todo vale, aún cundo conlleve el hundimiento al precipicio, por esa razón los financiadores de campañas ganadoras presionan y exigen que le cumplan con contratos, sin tener encuestas las consecuencias irregulares y delictivas por violación de disposiciones legales, que conllevan sanciones disciplinarias de destitución y condenas penal, encarcelando a mandatarios, hipotecados, embargados, acorralados, secuestrados y asfixiado por financiamiento electoral.

Al presidente Iván Duque, le quedan tres años más para que se recupere y logre levantar la confianza que se ha desvanecido, logrando cumplir con los deberes y obligaciones con los colombianos, plasmados en el programa de gobierno y plan de desarrollo. El primer año fue de aprendizaje, esperando un segundo año de acción y resultados positivos y efectivos.

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