El quehacer docente en tiempos de pandemia

El coronavirus ha cambiado la dinámica social en todas sus facetas. La crisis humanitaria por la que se atraviesa servirá para reflexionar profundamente sobre nuestros comportamientos. En los eventos posteriores, se debe empezar a mirar qué renglones de la sociedad se deben intervenir y cambiarles el rumbo. En estas sociedades neoliberales se había venido pensando que todo giraba en torno a las ganancias económicas generadas. Ese capitalismo salvaje nos había cambiado la esencia del ser humano y por ende el de la familia que, como núcleo esencial de la sociedad se había fragmentado. Hoy, con el Aislamiento Preventivo Obligatorio nos reencontramos.

Se había olvidado un actor fundamental de nuestras realidades: el ser humano. Ese afán del consumismo mediático había relegado el valor de la vida a un segundo o tal vez a un tercer plano. La vida es sagrada. La solidaridad, la igualdad ante las oportunidades se han cambiado por otros conceptos tales como competitividad y rentabilidad. Interesa más ser exitoso en la adquisición de bienes capitales y olvidarnos del bienestar común. En ese contexto, el Covid-19, está dejando cantidades de reflexiones; como por ejemplo, el sistema de salud. Ineficiente, porque si no hay con qué, en la parte económica, estás condenado a la muerte. 

La otra gran reflexión, viene del campo educativo. Claro, que ha sido permeado duramente por las mismas convicciones del cómo se ha mirado la sociedad. La educación se ha venido mirando como un gasto, más no como una inversión para construir tejidos sociales confiables. Entonces, el mismo sistema se ha encargado de quebrantar sus bases ideales. Como sociedad de consumo, se trata de generar más ganancias con menos inversión.

Atendiendo esta nueva faceta post Covid 19, donde el papel del docente ha sido puesto a prueba en toda su capacidad de sus quehaceres, en nuevos ambientes de aprendizajes. Cambiaron las reglas de juego del ejercicio de manera abrupta. Esto quiere decir, que se establecen unas nuevas relaciones a nivel didáctico para mantener el contacto con los estudiantes. Que tampoco, en su mayoría, cuenta con las herramientas para afrontar la situación. Esto ha generado escenarios de incertidumbres porque son tiempos de crisis. Es hora que el maestro muestre su versatilidad en no hacer lo que quiere hacer sino lo que puede. Las mismas condiciones son lo que permiten.

Al respecto, Ian Rosenblum, director de the Education Trust- New York afirma: “Este es un enorme desafío de equidad educativa que puede tener consecuencias que alteran la vida de los estudiantes vulnerables”. Eso implica que la escuela ha sido afectada grandemente en sus ambientes.

Por otra parte, también plantea: “El fortalecimiento del sistema de formación docente debe ser una prioridad. Verificar o poner atención sobre los saberes básicos de los maestros en el área de desempeño y su conocimiento didáctico, y hasta acompañarlo en su ejercicio de aula”. Puesto que muchos docentes se habían mostrado reacios a incluir dentro de sus herramientas que facilitan el trabajo, las TIC. Algunos no habían pasado del correo. Todos esos aspectos han generado tensiones en los maestros, ya que necesitan mirar los gestos presenciales de sus estudiantes para indagar su duda sobre el proceso. 

Para concluir, en este nuevo escenario el docente debe regular las actividades, bien pensadas, de tal forma que el estudiante desarrolle más actividades prácticas, que se relacionen con su entorno para que le encuentre el sentido a la aplicación de saberes. Todo esto mientras se va asimilando, acomodando y acondicionando este complejo escenario.