El Quijote y la comedia

Diferentes autores han interpretado la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, considerada por algunos, una especie de contra género frente a los libros de caballería como el Amadis de Gaula, aunque él también la inició como un esbozo de los caballeros andantes que llevan a cabo fabulosas hazañas al servicio de sus damas, por tierras fantásticas pobladas de monstruos y gigantes.

El problema del Quijote era creer en la continuidad entre el mundo de su experiencia cotidiana y el de los libros de caballería; que de hecho se excluyen mutuamente y luego se introducen en el mundo de la comedia humana, que al parecer es la primera del mundo moderno, con pasajes similares a las historias bíblicas.

Del Quijote hay tantas parodias que después de la biblia es la fuente literaria más escudriñada, en muchos autores encontramos sus imitaciones aunque con diferentes puntos de vista, pero con claras evidencias de quijotadas. Dante Alighieri, en la Divina Comedia, con la fuerza desbordadora de la imaginación humana en su recorrido por el infierno, el purgatorio y el paraíso, también se acerca a la parodia de su maestro en el Tesoretto de su maestro Brunetto Latini y en Jerusalen Celestial de Fray Giacomino de Verona, donde se narran viajes al más allá. Al respecto, Juan Wolfgang Von Goethe, afirma que la originalidad no consiste en decir cosas nuevas, si no decirlas como si nunca hubiesen sido dichos por otros.

No se entiende como reniega el Quijote de un lugar de la mancha del cual no quiere acordarse, donde supuestamente se encontraba El Toboso y los Campos de Montiel, epicentros de sus idílicas andanzas en la búsqueda de Dulcinea. Sería porque no le fue bien en su primera salida, con los personajes de su tierra, porque como dice el dicho, nadie es profeta por allá.

De las diferencias entre el hidalgo caballero y su escudero que eran producto de la observación critica de los aspectos más sórdidos de la vida española contemporánea, que marcó la culminación del medioevo y el inicio del renacimiento. El mundo moderno posiblemente tomó sus tesis para el forjamiento entre lo ideal y lo real (idealismo y materialismo) que surgió en España, por el contenido entre los géneros de la literatura, diferencias que aún subsisten con la polarización entre oriente y occidente, aunque en la actualidad menos acentuada después de la caída del Muro de Berlín y el desmonte de Urss.

Desde la antigüedad hasta los tiempos actuales este tema ha constituido las diferencias más decisivas del pensamiento humano, desde Tales de Mileto hasta los más osados filósofos contemporáneos, clasificándose según se aplican al pensamiento de la sociedad: en materialistas e idealistas, así todo lo que observamos y tocamos, constituye fenómenos materiales, en cambio existen cosas que no es posible tocar como en el caso de las ideas, pensamientos o sentimientos porque pertenecen al espíritu del universo. Existen relaciones entre la materia y el espíritu, como la relación que hay entre el cerebro –que es materia– y el pensamiento, las ideas, los sentimientos, las sensaciones, que son espíritu.

Con la aparición del hombre sobre la tierra, su evolución y el lenguaje como realidad de pensamiento materialismo e idealismo no pueden aislarse, siendo el materialismo el elemento fundamental, esencial, prioritario, mientras que el idealismo, dice que las cosas existen en nosotros como un reflejo de la conciencia. Se tiene el concepto ligero del materialismo como inquietud de provechos personales y se piensa del idealismo como el que vive en las nubes, abstraído a la realidad, posiblemente en concepción equivocada como capacidad creadora del hombre en su calidad humana. Aquí están representados el pensamiento de nuestros personajes iniciales, Sancho y don Quijote.

Existen muchos puntos de vista sobre estas reflexiones de grandes pensadores. Aquí tomamos un concepto del pensamiento de Luis Felipe Palencia Caratt, afirmando: “Si se toma el materialismo como una tesis científica o dialéctica y el idealismo como un impulso hacia la conquista de un ideal moral, en busca de un mundo mejor, con justicia social; es posible ser materialista, como lo han tenido los grandes transformadores de la humanidad, llegando a la verdadera esencia de la filosofía que se resumen en este principio: realización de lo ideal o idealización de lo real; es decir, ser realista pero siempre con ideales grandes y redentores en servicio del bien común”.