¡El robot gigante está despierto y nunca duerme!

Hace más de 170 años que el primer balón conectado a tierra fue elevado a las nubes para empezar a hacer las cosas inteligentes, aunque parezcan extrañas, estas palabras no lo son. Cualquier persona se preguntaría ¿cómo así hacer las cosas inteligentes? Pero, para encontrar la respuesta tendríamos que hacer un largo recorrido y nos ayudaría mucho el análisis que hiciéramos de lo que el mundo actual nos presenta. Y diríamos: ¡Este mundo es inimaginable y todavía muchas cosas nuevas y excitantes están por llegar.

Para ser más exactos toda esta historia comenzó en el año 1843. Hoy en día en el mundo de las computadoras hablamos de las “nubes” donde se suben y almacenan datos. Esa primera nube la constituyó un globo cautivo de 5.4 metros de diámetro y 7.5 metros de alto. Su misión era la de transmitir datos de un termómetro de bulbo seco y húmedo encajonado que pesaba unas 4 libras. Este globo estaba conectado a tierra por dos alambres muy delgados de cobre y recubiertos con seda. Una estación receptora imprimía la información recibida en una cinta de papel. Este fue el experimento de Charles Wheatstone, el cual fue desarrollado en Woolwich y este debe haber sido la primera utilización grabada de una comunicación de máquina a máquina (MaM).

Esta primera comunicación máquina a máquina fue la que se desarrolló paso a paso y se constituyó en la ‘Internet de las Cosas’ como se conoce hoy en día. ¿Y qué es esto de la internet de las cosas (IdC)? En el año 2006 se planeó lo que sería que todas las cosas fueran inteligentes y conectadas unas con otras, lo cual nos llevaría a lograr una visión de los negocios en tiempo real, esto quiere decir que no existiría pérdida de tiempo durante el intercambio de información, es decir al mismo tiempo que se hace la pregunta, se obtiene la respuesta. Este concepto de tiempo real fue manejado por las empresas de comunicaciones en espera de mayor beneficio con el manejo de datos información por medio del desarrollo de las redes inalámbricas 3G y 4G. Esto fue lo que trajo el término “conectividad” y nos montamos sin darnos cuenta en una nueva ola del desarrollo de las tecnologías, la que dio lugar a una transformación mucho mayor y la conocemos como el tsunami del ‘Internet de las Cosas’ (IdC).

Este término ‘Internet de las Cosas’ se utiliza para señalar aquellos aparatos que usualmente no se espera que tengan una conexión a internet y que puedan unirse a la red indepen dientemente de la intervención humana. Por lo tanto, un computador personal no se considera generalmente como un elemento de la ‘Internet de las Cosas’ y tampoco lo sería un teléfono inteligente. Sin embargo, algunos de estos aparatos más tarde serían sobrecargados con sensores, entre estos se pueden mencionar relojes de pulso, fajas o cinturones para ejercicios físicos o algún otro elemento de uso personal se podría catalogar como aparatos de la ‘Internet de las Cosas’.

Luego entonces la ‘Internet de las Cosas’ es la que permite la integración de la interconexión de la cultura humana, es decir, nuestras “cosas” con la interconexión de nuestros sistemas de información digital o Internet. Desde allí, el énfasis ha sido entonces en colocarle sensores a la mayoría de todos los aparatos existentes llenando nuestros hogares y oficinas con aparatos inteligentes transformándolos en algo relevante para la mayoría de los seres humanos.