El romanticismo en el género vallenato

Casi siempre, cuando apenas me estoy conociendo con alguien nacido en regiones distintas al Caribe colombiano, surge como tema de conversación la música, y a mi interlocutor nunca le falta la afirmación: “Me imagino que te gusta el vallenato”; ustedes ya sabrán lo extensa de la respuesta.

Por estos días muy helados en Bogotá, un nuevo compañero de trabajo quiso congraciarse conmigo al enterarse que mi gran pasión radica en cantar, componer, hablar y escribir sobre este género musical. Entonces, se me acercó y me dijo: –A mí me fascina la música, pero casi no me gusta el vallenato, solo me parece interesante y escucho frecuentemente las canciones de un cantante que se llama Pipe Peláez–.

La verdad, yo esperaba que mi nuevo compañero, una persona que ya se encuentra muy cerca de pensionarse, me hubiese dicho que le gustaba el vallenato clásico, el de Leandro, el de Escalona, o el de Alejo, eso hubiera sido lo más normal, por eso me causó bastante curiosidad y quise escudriñar el por qué le gustan las canciones que canta Pipe Peláez. Me encontré que el personaje es amante de la poesía romántica y lo que él escucha en esas canciones son poemas cantados.

La conversación en la que se origina esta entrega me llevó a explicarle cómo en las tantas corrientes y matices que tiene nuestro folclor vallenato se encuentra una, de la cual Pipe Peláez es uno de los actuales y fieles representantes e intérpretes, pero que a mi juicio no es para nada nueva, más bien nació con el mismo vallenato a la par del costumbrismo, del vallenato narrativo y descriptivo clásico.

Al igual que la poesía romántica nació como una reacción a la ilustración, el vallenato romántico o lirico nace como reacción y tal vez al mismo tiempo con el vallenato narrativo o puramente descriptivo, pero la poesía lírica siempre ha existido en el género musical vallenato desde tiempos inmemoriales. En tal sentido, hay quienes afirman que el padre del romanticismo en el vallenato fue Tobías Enrique Pumarejo, quien le cantó por igual a la muerte y al amor, así se puede comprobar en temas como ‘La muerte de Pedro Castro’ y ‘Mírame fijamente’.

Pero el mismo Rafael Escalona fue un abanderado del romanticismo con temas como ‘Elegía a Jaime Molina’ y tantos otros como la mismísima ‘Casa en el aire’; pero también Leandro, ¿O no hay romanticismo en: –Cuando Matilde camina, hasta sonríe la sabana–? Sin duda alguna, Octavio Daza, Gustavo Gutiérrez, Rosendo Romero, Roberto Calderón, Rafael Manjarrez, Iván Ovalle, Fabián Corrales, Omar Geles y Wilfran Castillo, por sólo mencionar algunos, han sido fieles cultivadores del vallenato romántico o lírico, al igual que Pipe Peláez.

Colofón: Como estábamos en horas laborales cuando surgió la conversación con mi compañero, postergué una más contundente y didáctica explicación que le voy a dar en una parranda próximamente.