El sindicalismo democrático

La justeza de la protesta social está basada en buscar las reivindicaciones de los distintos sectores de la sociedad, pero los mamertos la utilizan de manera mezquina buscando desestabilizar al gobierno para llevar a la población a dictaduras como las de Cuba, Venezuela y Nicaragua, creyéndose ungidos, no se sabe por qué fuerzas sobrenaturales, utilizando a las masas como objetos en beneficios de los intereses de su secta; por ello esa cáfila desprecia el diálogo social y la concertación como mecanismos para llegar a acuerdos y optan por las vías de hecho, igual a lo sucedido en el Cauca con el bloqueo a la carretera Panamericana por parte de la minga indígena.

Por ello el sindicalismo democrático debe de tener la suficiente capacidad de discernimiento, para no dejarse usar por vendedores de humo, que pretenden al convocar un paro nacional jugar al azar para buscar un levantamiento popular, pero sin interpretar genuinamente las necesidades de la ciudadanía, sino guiados por caprichos ideológicos a la espera de un “día de suerte”, y por eso precisamente hay que resaltar la independencia sindical fundamentada en el pluralismo, en donde el movimiento de los trabajadores no puede caer en los reduccionismos, las simplificaciones y las dicotomías que promueven los comunistas, creando dilemas entre socialismo o capitalismo, burguesía o proletariado e izquierda y derecha.

Mencionando a la izquierda y a la derecha el filosofo español José Ortega y Gasset (1883-1955), decía: “ser de izquierda es, como ser de derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil, ambas en efecto, son formas de hemiplejia moral”, con esto demuestra el pensador ibérico que ese reduccionismo no es adecuado ni procedente. Y los demócratas deberían mejor denunciar y enfrentar ideológica y políticamente, al marxismo leninismo enemigo de la humanidad.

También el sátrapa ruso de Lenin rechazaba de alguna forma el término izquierda, en su texto titulado “la enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo”, lo que demostraría que para el totalitarismo comunista las denominaciones izquierda y derecha no les preocupa y solo las usan como táctica de acuerdo a las condiciones para la toma del poder, por ello los demócratas no se pueden dejar imponer las dicotomías del marxismo leninismo, porque fue Antonio Gramsci que al hacer la mezcolanza entre el marxismo y el maquiavelismo buscaba dividir la sociedad frente a dos alternativos únicamente, siguiendo la premisa de Nicolás de Maquiavelo, quien planteaba que no había que permitir la neutralidad y buscar siempre que la sociedad no tenga sino un par de opciones.