El tono menor… silenciado en las canciones vallenatas

“Toco los pitos bonito, toco los bajos sabroso, soy el gallo peligroso, con la espuela y con el pico”.

Fue en ‘El gallo jabao’ una de las obras musicales emblemáticas de Luis Enrique Martínez, infaltable  en los festivales de música vallenata, la hizo en respuesta a la oposición, que a ninguno tiene miedo, que toca con entusiasmo y también con requisitos, a esa canción corresponde el aparte que transcribimos preliminarmente mientras reflexionaba respecto del tema que ocupa nuestra atención. Llama la atención que cada vez son menos las canciones que se están grabando en la tonalidad menor, lo que popularmente se conoce como ‘En tono menor’ es una característica especial, que da un tono melódico melancólico a lo que se toca o al acompañamiento del canto en su interpretación, independientemente si se trata de un paseo o de un merengue, deja extendido siempre un halo sentimental al canto.

Dicen los que saben más de eso que yo, que es la tonalidad menor, la jáquima para muchos acordeoneros, no son todos los que tienen la habilidad para ejecutar esa modalidad del toque, tampoco son todos los cantantes los que dan la medida para cantar así las canciones, en lo cual se han destacado por su sapiencia y su audacia, algunos acordeoneros viejos y otros no tanto,  entre los primeros Nafer Durán, Alberto Pacheco, Luis Enrique Martínez, Andrés Landero,  Alfredo Gutiérrez, El Turco Gil y Emilio Oviedo están en primera línea, por cierto, este último, hizo un especial despliegue de arpegios en los interludios al grabar ‘Compañera y amiga’, uno de los pocos merengues que se han podido grabar en tono menor, esa canción vino en el LP “Lo Máximo” su tercera y última producción al lado de  ‘Beto’ Zabaleta en 1978. Además de los anteriores, se destacó Juancho Rois, y  son especialmente briosos en el manejo de ese tono, ‘El Pangue’ Maestre, ‘El Cocha’ Molina, Víctor Reyes, Omar Geles, Juancho de La Espriella, El Pollo Irra, Ismael Rudas y el profesor de todos  Emilianito Zuleta Diaz,  prueba de ello, son el número apreciable de canciones que ha grabado así, y que en columna pasada habíamos mencionado, ‘El cóndor Legendario’ en 1977, ‘Tierra de cantores’ en 1978, ‘Amanecer’ en 1979, ‘Alma Perdida’ en 1993,  ‘Flor de mi camino’ en 1984, ‘La espinita’ en 1993, ‘No es negra  es morena’ y ‘Senderito de amor’ en 1994, ‘A Mamá’ en 1994,  ‘Sentimental’ en 1997, ‘Aquella carta’ en 1998 y ‘Cantare’ en el 2002.

He escuchado varias canciones en tonalidad menor que inexplicablemente no han sido grabadas, imposible adivinar qué sucede, no quiero pensar que algunos intérpretes no se les miden por miedo a fallar en el intento, ya como se ve otros lo han logrado, y con grandes éxitos, en los estudios de grabación, así como los acordeoneros mencionados, también se han lucido muchos cantantes, como Poncho, Elías Rosado,  Beto, Villazón, Silvio, Adanies, Alfredo, Rafael Orozco y el Cachaco Jiménez, luego, probado está que cantar en esas condiciones y lograr posicionar ese tipo de canciones si es posible.

El maestro Julio Oñate Martínez en su obra cumbre ‘El Abc del Vallenato’ refiere que hasta cuando hizo su publicación  solo se conocía una puya en tono menor ‘El vallenato y su fiesta’ del ‘Chiche’ Maestre Socarrás con la cual llegó a la final en el Festival Vallenato en 1995, la cual dice que fue grabada en un sencillo por la CBS, he intentado encontrarla pero ha sido infructuosa esa gestión. Sin duda, allí está dicho todo, por algo, todas o casi todas las mencionadas, siguen siendo recurrentes en la radio colombiana.