El último juglar y el rencuentro de Lorenzo con Emiliano

Las tradiciones se trasmiten de generación en generación. Las artes se aprenden a través de un proceso de enseñanza aprendizaje, se transforman y van introduciendo nuevas modalidades que se convierten en innovaciones así sean pasajeras. Y las vocaciones se heredan entre familias, pero existen también las contradicciones y los antagonismos. La máxima, ¡zapatero a tu zapato¡ de escasa progresión, cambio e día que el relojero watt, inventó la máquina de vapor, el barbero Arkwigt, el telar continuo, y el platero Fulton, el baro a vapor. Porque toda regla tiene su excepción.

Adolfo Daza, de la tierra de la luna sanjuanera, no tenía tradición musical y todos sus hijos y uno adoptivo, fue el más sobresaliente; Víctor, que después como dice Juan Manuel Muegues, lo llamaron Soto, quien llevó por primera vez el vallenato provinciano a Radio Santafé.

El caso de la familia Ramos Rojas, la herencia musical vino de parte de la señora madre de estos hermanos: ‘Chema’, Vicente, Aurelio, ‘el Chino’ y Roberto; de los cuales solo queda este último llamado familiarmente el Negro. Que a sus 98 años todavía participa en las labores del campo, con la vitalidad de quienes buscan una actividad honrosa para hacer de ellas un deleite en su diario vivir. Amigo de Rafael Escalona, cuando estuvo radicado en Urumita, con la diferencia que no era un galán prolífico, como el príncipe y habilidoso compositor, que buscaba en cada lugar de su idílico itinerario, un escudero para sus seductoras serenatas.

Todavía macujea con su acordeón y deleita a sus amigos con unos versos de la Gota Fría, de la cual cuenta como personaje del acontecimiento su versión.

“yo tenía 16 años y participé en la novelería que suscitó entre los muchachos de la época, el encuentro entre los dos acordeoneros; Emiliano había llegado del Plan y se quedó en la casa de Juana Muegues, hoy barrio la Aurora, donde se dejó cautivar de una encantadora mujer que más tarde sería la dulcinea de sus sueños.

Unos amigos invitaron a Emiliano, a la casa de Enemislo Farfán Baquero, su familiar de mucho aprecio, donde había una reunión y tocó por un tiempo determinado luego se trasladaron a la casa de Julio Fuentes su cajero. Morales no vino a tocar con Emiliano, llegó acompañando a la señora Alejandrina, la de las neveras de la época. Lo cierto es que como sucede en las riñas de gallos, un grupo de amigos llevaron a Lorenzo Morales, como gallo tapao para enfrentarlo a Emiliano, debajo del algarrobillo de la casa de Ángel Enrique Barros, y allí se formó la trifulca y como pasó en Villanueva con José Bolívar y Maximiliano, unos aplaudían a Morales y otros a Emiliano, y después de un largo enfrentamiento, acordaron continuar al día siguiente, hospedando a Morales en la casa de Gregoria Acosta, de donde cogió camino temprano en su jumento”. 

No se precisa si el acontecimiento fue el 3 de mayo día de la Santa Cruz, o el 8 de septiembre día de la Chiquinquirá, aceptemos que fue el día de la Virgen, un sábado de 1938 porque los juglares como los poetas tienen licencia para su creatividad.

 

Considerando la fuga de Morales, como oportuna, porque el acontecimiento había trascendido al Plan, La Jagua y Guacoche, por poco pasa a un conflicto de carácter regional. Porque en el Plan estaba a punto de movilizarse un contingente ubicado en la Guarnición del Placer, en la Jagua un reducto de veteranos de la guerra de los mil días, dispuestos a defender a Emiliano. En Guacoche y Badillo estaba acantonado un pelotón descendiente de los licenciados del ejército Libertador, para defender a Morales. Pero todo quedó arreglado 50 años después, cuando al señor alcalde de Urumita, Augusto Ramos Barros, tuvo la iniciativa de comisionar a Bartolo Muza y Margarita Rojas, presidente y tesorera del Festival Flores & Calagualas DE 1988, para acordar un encuentro entra los dos juglares. Misión que se cumplió formalmente con la convicción y sin renuencia por parte de los juglares. El sitio escogido fue el kiosco de la señora Luisa Bello y ante una nutrida concurrencia con un fraternal abrazo dejaron sus discordias y para consolidar su amistad, quedaron de compadres con el bautismo de uno de los hijos de Emiliano. Como testigos asistieron, el Alcalde, (Leandro Díaz, Toño Salas, Hernando Marín, (Q.E.P.D)), Sergio Moya Molina, José Enrique Alvarado “Chelo” y el suscrito. 

Y esta es la historia de este acontecimiento, en donde no hubo un ganador, pero sí quedó la rasquiñita entre los contendores y comenzó lo que sería el inicio de las piquerías, de donde surgieron: el Zorro, La Fama de Emiliano etc. Culminando con el tapa bocas de la Gota Fría, convertido en un hit musical, que traspasó las fronteras de Uruma, interpretado por galanes y divas de la farándula internacional.

Y hasta aquí queridos amigos y contertulios, este recuento para su deleite con eso que no dista de la ficción y la realidad. Que después de la imberosimilidad y las limitaciones de aceptación en esa época, ustedes son testigos que pasó a ser parte del realismo mágico y de lo real maravilloso, que según García Márquez, es un vallenato de 300 páginas y más en cien años de soledad.