‘Emilianito’ 55 años de grandeza musical

“Que mi Dios te conserve como eres, hermanito Emiliano no te olvido que tu nota perdure para siempre que es la herencia más noble pa’ tus hijos, por eso es que yo canto más fuerte cada día, tu nota es el encanto que hay en la tierra mía”

El aparte transcrito corresponde al homenaje cantado que ‘Poncho’ Zuleta le hizo a su hermano Emiliano en la canción titulada ‘Nobleza y folclor’ incluida en el CD así titulado que dieron a conocer el 26 de septiembre de 1997 la cual hemos recordado a propósito de un acontecimiento trascendental que está pasando inadvertido.

Se están cumpliendo los primeros 55 años desde aquel día de gloria para la música vallenata tradicional cuando en 1964 Alfredo Gutiérrez tuvo el acierto de llevar en Medellín por primera vez a un estudio de grabación un jovencito provinciano que compartía su periplo vital entre el arrancamiento de yuca y corte de cebollín en el ‘Cerro Pintao’ en los alares de Villanueva su cuna natal, sus estudios y el toque del acordeón, a quien la historia de la música más bella de Colombia conocería para siempre como ‘Emilianito’ Zuleta Díaz, el hermano de ‘Poncho’.

Fue aquella vez cuando acompañado de los músicos de Alfredo, ese muchacho decente, discreto y bien criado logró su primera grabación en la disquera Codiscos, fue un disco de vinilo de 45 revoluciones por minuto que en el ‘Lado A’ dio a conocer ‘La herencia’ de su autoría y ‘al respaldo’ ‘Ave peregrina’ de Raúl Garrido, las dos canciones con su acordeón y su voz y los coros de Jhony Cervantes y Gabriel Chamorro, fue ese el primer ladrillo para la construcción posterior con sacrificios, privaciones y sudor de una carrera musical meteórica y que a pesar de los múltiples homenajes recibidos no será nunca suficiente para pagar como corresponde la deuda de gratitud que todos los ciudadanos tenemos con el mayor de los hijos de Emiliano Zuleta Baquero y Pureza del Carmen Díaz Daza.

Tiene ‘Emilianito’ el mérito de haber iniciado su trasegar en la música siguiendo las escuelas de su padre, Luis Enrique Martínez y Alfredo Gutiérrez para terminar creando su propia escuela de donde se han nutrido entre otros ‘Beto’ Villa, el ‘Pangue’ Maestre y el ‘Cocha’ Molina, prueba indeleble de lo que estamos diciendo esta impresa en sus primeras producciones musicales con su hermano, nos referimos a la primera incursión de los hermanitos juntos en grabación, ‘Mis preferidas’ en 1971 de la cual se recuerdan temas como ‘Cállate corazoncito’ de Tobías Enrique Pumarejo y ‘La negra Felipe’ de Simón Salas, ‘La cita’ que la CBS dio a conocer en 1972, ‘Mi canto sentimental’, cuyo lanzamiento fue el 18 de junio de 1973 que tuvo la particularidad -como la siguiente- que fueron éxitos sus 12 canciones, ‘Río Crecido’ que lanzaron el 20 de abril de 1974, hasta allí fácil resulta escuchar la notable influencia de los tres adelantados en su rutina y sus caídas, pero el 24 de noviembre del mismo año con su LP ‘Río Seco’ se sacudió, puso a disposición como dueño de la agrupación y con su hermano como cantante 12 canciones que siguen siendo emblemáticas, y no era para menos, seria temporalmente el broche de oro para un receso que su cuerpo le exigía para continuar sus estudios, planes que fueron aplazados por la tentadora propuesta de recibir un Renault 6 si grababa como lo hizo, un trabajo musical con Jorge Oñate, allí dejó los pantalones cortos y se colocó los largos al adoptar su propio estilo, abrumado de transportes y sobrado en arpegios e interludios que lo lanzaron definitivamente al copito de la fama a donde se encarapito para quedarse, y sin perder la humildad y su grandeza, y todavía está dando lidia… y lo que viene.

Además de lo anterior justo es destacar la gran habilidad de nuestro homenajeado en la ejecución de arrugado instrumento en tono menor que como diría Leandro con el merengue es el bozal para muchos acordeoneros, botones tiene para mostrar con canciones como ‘El cóndor Legendario’ en 1977, ‘Tierra de cantores’ en 1998, ‘Amanecer’ en 1979, ‘Flor de mi camino’ en 1984, ‘La espinita’ en 1993, ‘Es negra no es morena’ y ‘Senderito de amor’ en 1994, ‘Sentimental’ en 1997, ‘Cantare’ en el 2002, ‘El humanitario’, y ‘Mi gran amigo’ en 2002, ‘Como se hace una canción’, ‘Fortuna y desdicha’ y ‘Canto al Tolima’ en 2016, muy pocos acordeoneros nuevos graban canciones con ese tono, tampoco es fácil hacerlo y para cantarlas igualmente se requiere una afinación especial, todo para reiterar que las escobas nuevas en materia musical barren bien pero son las viejas las que saben dónde está la basura.

Más de medio siglo en los escenarios, además de vocación requiere una vitalidad forjada con malanga urumitera, suero salao y leche cojosa, Dios le dé larga vida al amigo que con esmero hizo el prólogo de mi segundo libro, gran músico y mejor como ser humano.