En busca del agua perdida

La situación del agua en el departamento de La Guajira es un tema confuso y donde existen muchas distracciones que nos apartan cada vez más de la realidad de conseguir la solución a la sed que padecemos.

Inquieta permanentemente porque en La Guajira el tema de discusión es la poca cantidad de agua con que contamos a diario para sobrevivir los del pueblo raso. En las calles el tema central es la falta de agua, aquí lleva golpes tanto el estrato 4 como el 1, todos sufrimos por igual la inclemencia de estas empresa concesionarias donde la única diferencia la hace es el tipo de alberca  con que cuenta el usuario.

Nos acostumbramos tanto a esta situación que nos creemos el hecho de que al tener la alberca llena se cuenta con buen servicio y por lo tanto no se concibe que los demás no tengan dentro de su prioridad una alberca de 700 latas para arriba (12,6 mt3 aprox.), las empresas prestadoras se aprovechan de esto y hasta en sus explicaciones dan como una variable el almacenamiento con que cuentan los suscriptores en sus hogares y hasta nos lo cobran, no por continuidad, sino por supuesta micro-medición.

Ante este teatro que observamos cotidianamente, nos dimos a la tarea de averiguar qué pasa en esta realidad vista por los ojos de Dalí y nos encontramos que las cifras y los certificado son los que no concuerdan por ningún lado, el Ministerio de Vivienda tiene unas cifras, las empresas concesionarias y las alcaldías tienen otras y la gente no tiene agua, pero son miles de millones de pesos que les giran anualmente por subsidios y pagos de facturas por programas que se inventan para “al fin ponerle agua a los guajiros”. 

Este proceso, como todo, tiene una Génesis y no conocíamos oficialmente qué pasaba, nos fuimos primero a la liquidación de los subsidios y el pago por parte de las secretarías de haciendas de los respectivos municipios, pero al tener la información a la mano, nos damos por enterados de los certificados que expiden los jefes o directores de Planeación, que corroboran las cuentas de cobros emitidas por las empresas de  acueducto y alcantarillado y que la falta de agua es compensada por papeles que llegan a Bogotá y dicen lo contrario; los datos son tan escabrosos que tienen como referencia que barrios como El Carmen y Loma Fresca en Maicao cuentan con el servicio de acueducto las 24 horas y que los barrios Digna Rosa y Villa Reina en Albania cuentan con un promedio de 8 horas diarias de suministro, eso no se lo cree nadie, pero son tan egocéntricos estos representantes que se terminan contradiciendo en este mar de mentiras, ya que no han aumentado los índices de captación que ellos reflejan, que están el 25% de las necesidades de las comunidades y que por ende refleja que no cumplen con el 100% del servicio contratado  a través de sus cuentas de cobros.