En cuarentena

Por fin el presidente Duque tomó la medida que le estábamos pidiendo hace varios días y declaró al país en cuarentena ante la amenaza del coronavirus, que puede convertirse en la peor tragedia para la raza humana en muchos años, ya son 315.000 contagios y más de 15.000 muertos a nivel mundial. Algo similar ya se había vivido entre 1918 y 1920, mató a más de 40 millones de personas en el mundo, se desconoce la cifra exacta de la pandemia, considerada la más devastadora de la historia; un siglo después, aún no se sabe cuál fue su origen, pero tampoco entendía de fronteras, ni de clases sociales. La presidenta de Alemania Ángela Merkel, dijo que para Alemania este es el peor momento después de la Segunda Guerra Mundial; Italia, vive sus peores horas sobrepasando los 5.000 muertos; España, bordea los 2.000 y EE.UU., se prepara como para una guerra, con muchos casos que siguen creciendo de forma exponencial sobre todo en New York, el presidente Donald Trump ha puesto su reelección en peligro, ya que desestimó un documento de inteligencia que anunciaba la pandemia, ciudades como New York, Chicago, Los Ángeles están en cuarentena y esta semana debe que tomar la decisión de cerrar los 52 Estados de la primera potencia mundial, el país del trabajo, que nunca paraba debió parar. Una lección para el planeta, que necesita respirar de tanta avaricia y codicia, explotación y amor al dinero; es momento de rescatar el significado de la solidaridad y ser muy creativos, creer en nuestras potencialidades y tener fe, sin caer en el fanatismo que es aprovechado por los falsos profetas, es hora de afrontar este momento en familia y con serenidad. En Colombia nos acercamos a 300 casos, con un subregistro que puede ser mayor y amenazar nuestra estabilidad.

Qué buen ejemplo están dando algunos empresarios como Arturo Calle: “El dinero es un papel que imprimen las tipografías, yo nunca me he preocupado por el dinero”, habla de la decisión de cerrar sus tiendas y garantizar el pago a sus empleados. También Crepes & Waffles, que mandó a todo su personal a casa con la remuneración normal y les dio mercado para llevar a sus familias. No podemos dejar de lado, sin hacerle un reconocimiento, a los héroes de la pandemia, nuestros médicos, enfermeras y personal de la salud, ellos son la primera línea de fuego y hay que brindarles protección y recursos para que logren realizar su trabajo en condiciones extremas. Por cierto, una lección importante que nos deja el Covid-19 es proteger la salud, que es sagrada y debemos blindar sus recursos de la corrupción con toda clase de controles para que nuestro sistema sanitario se fortalezca. No es un tifón en China, no es un huracán en el Golfo de México, ni tampoco un temblor devastador en Italia, es un microscópico virus que arrodilla la soberbia humana y que cambiará al mundo para hacernos mejores y más fuertes.