En La Guajira ¿para cuándo la reconversión laboral?

Las grandes empresas mineras en el mundo están trabajando en políticas de descarbonización de sus portafolios, lo que implicará la venta de todos los complejos carboníferos a su cargo; así mismo dentro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible –ODS–, encontramos una serie de acciones que implican la implementación de políticas públicas dirigidas a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero –GEI–.

Colombia no se ha quedado atrás en este loable plan. Recordemos que a finales del año 2020, el Gobierno Duque anunció que para el 2030 se espera que nuestro país reduzca en un 51% las emisiones de GEI. Para ello es necesario un agresivo plan de “transición energética” acompañado de la siembra de 180 millones de árboles.

Actualmente, alrededor del 40% del Producto Interno Bruto –PIB– del departamento de La Guajira depende del carbón. Esto genera una necesidad a corto plazo de reconversión de nuestros motores productivos. Es ahí donde se deben analizar otros sectores importantes como el turismo, y el de energías limpias como la eólica y la solar.

En los últimos dos semestres el Departamento ha experimentado periodos espontáneos de simulación del escenario que nos espera, en donde el sector minero está suspendiendo operaciones. Recordemos que el año anterior, Cerrejón se vio en medio de una huelga adelantada por uno de sus sindicatos que duró tres meses y ahora se conoce la suspensión temporal de operaciones debido a la falta de combustible para sus equipos mineros generada por distintos bloqueos en su línea férrea y en algunas de sus vías de acceso.

Es hora entonces de desenfundar las mentes brillantes del Departamento, para seguir investigando en profundidad el impacto de estos patrones productivos del sector minero, que nos permita entender cuál es la mejor manera de reconvertirnos en términos productivos y adicionalmente nos deje ver cuáles son los grupos poblacionales más afectados con esta situación.

El reloj corre inexorable y las necesidades básicas insatisfechas no dan tregua. De acuerdo al último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –Pnud– hoy estamos ubicados en el primer lugar en el escalafón departamental de la pobreza extrema en el Caribe colombiano y según del Dane somos el primer departamento en incidencia de pobreza monetaria para el 2020 en el país.

Debemos apropiarnos de esta realidad y empezar a desencadenar acciones de cambio, porque de nada servirá llorar sobre la leche derramada, cuando los puestos de trabajo se reduzcan de manera progresiva en el sector minero. La tarea de nuestro gobierno departamental y de los gobiernos locales será aunar fuerzas con los líderes de los sectores productivos, las universidades y los centros de pensamiento, para fijar políticas públicas que nos permitan recuperar esas plazas laborales en otros frentes.