“En ocasión del homenaje al futbolista guajiro Luis Díaz”

Cuando un futbolista o un músico guajiro tiene una participación grandiosa, de indelebles huellas, es algo que debe ser analizado con detenimiento; en cualquier país Europeo los méritos corren por cuenta del gobierno.

Pero utilizando una manida frase, en La Guajira en un alto porcentaje obedece a lo que coloquialmente en Colombia le decimos “cojones” a los artistas le toca recorrer un espinoso camino, de los deportistas ni hablemos, acá la cosa es de padre y señor, que sendero tortuoso tienen que vivir… ¡Dios mío!

Mientras en Antioquia, Atlántico, Cundinamarca o el Valle del Cauca, los presupuestos de cultura y deporte son satisfactorios, en demasía generosos, en La Guajira estas partidas nunca han sido suficientes para incentivar de manera sólida ninguna de las dos sectoriales, no es un tema para inquietar o molestar a sutano, perencejo o mengano, es una antiquísima verdad, acá no se busca señalar a un gobierno específico, de hecho todos han incurrido en la misma modalidad, de mirar al deporte y la cultura con el rabo del ojo, excepto la revolución del deporte, no ha habido un proyecto o una partida presupuestal que haga evolucionar a las sectoriales de la tierra del olvido: ¡La Guajira!

Existen vertientes de inversión donde se han concentrado las decisiones financieras del Departamento, pero las arcas del deporte, la cultura y el turismo no hacen parte de las preferencias de los gobernantes guajiros, y es realmente paradójico, aquí las estrellas brotan espontáneamente cual verdolaga en playa, los muchachos deportista y músicos recuerdan con desazón las largas jornadas de viaje aguantando física hambre para ir a competir en campeonatos por fuera del Departamento, mientras en los países desarrollados la atención se centra en el deporte y la cultura, en ¡La Guajira ni bolas!

Los cuerpos colegiados, llámense asambleas o concejos, carecen de líderes para las sectoriales en mención, tienen limitaciones para legislar a favor de ello, los hemos visto fallecer sin contar con unas mínimas pensiones, José Maya, Antonio Márquez, Aristides Ospino y tantos otros artistas y glorias del deporte que entregaron sus más connotadas capacidades para su gloria personal y la de los guajiros.

Los funcionarios y miembros de asambleas y concejos, no representan a los deportistas, ni a los cultores; emocionados ven sus partidos por televisión y gritan de alborozo celebrando sus goles, empero sus gestiones no alcanzan a evaluarse ni regulares a favor de ellos, es una verdad de a puño, por eso es que hoy observando a los honorables diputados, alcaldes, secretarios de despacho y personajes políticos agasajando, sacándose selfies y presumiendo al futbolista Luis Díaz, ojalá se den cuenta y asimilen que si legislaran a favor de las partidas, los presupuestos de la cultura y el deporte van a poder tomarse muchas más selfies para montarlas en Instagram.