En Riohacha ya existe un nuevo mercado público

Por el periódico Diario del Norte (15 de octubre de 2020), el alcalde de Riohacha, José Ramiro Bermúdez, dio una gran noticia: La construcción de una nueva plaza de mercado público; una moderna infraestructura de gran impacto, donde 125 familias que allí trabajan disfrutarán de un espacio confortable que ayudará a recuperar el espacio público y que será cultural y turística.

La noticia fue realmente impactante. Muchos no hemos podido digerirla bien y nos ha causado, más bien, sorpresa y confusión. Construir un nuevo mercado público para 125 familias, con todas las características señaladas, allí donde no debía estar el mercado viejo, cuando:

1. Existe una mayor población en el mercado nuevo que clama con urgencia la atención de la administración distrital para solucionar sus múltiples problemas.

2. Existe una mayor población que vive en su área circundante, y otra mayor población flotante que diariamente trabaja en el área y transita por sus congestionadas vías, que piden seguridad, tranquilidad, movilidad, etc.

3. Desde hace muchos años vemos y vivimos los graves perjuicios que el mercado viejo causa a la zona donde está localizado: a su entorno y área de influencia, al mismo mercado nuevo y a toda la ciudad, en lo urbanístico, espacial y medio ambiental, en su movilidad y seguridad, en lo económico y social.

4. El crecimiento, desarrollo y progreso de las ciudades se da, entre otros factores, por la ocupación de nuevas áreas que se convertirán en nuevos polos de desarrollo; y no se da, sino que se crea mayor congestión, cuando en la misma área, ya congestionada por aglomeración de negocios y comercios diferentes, pretendemos agregar nuevas líneas de actividad comercial (artesanía, turismo, cultura).

5. Los problemas del área aumentarán aunque se mejoren o construyan nuevas infraestructuras, porque el problema es la existencia allí del mercado público y todas las circunstancias negativas que genera. El mercado es el problema y no forma parte de la solución a la problemática del área que ocupa, de su área circundante y de la ciudad.

Si mal no recuerdo el mercado antiguo estaba  en la Avenida Primera, donde ahora se encuentra  el Banco de la República; y estaba allí porque los productos agropecuarios y demás mercaderías llegaban por mar.

Con la apertura de las vías de Riohacha a Santa Marta, a Valledupar y a Maicao, las mercaderías llegaban por tierra; la Avenida Primera adquirió mayor importancia turística y de movilidad; el mercado antiguo se convirtió en una molestia y había que evacuarlo de allí.

El área comprendida entre cras. 6 y 8 y clles.13 y 14 estaba ocupada por el Liceo Nal. Padilla, la zona agropecuaria y la cancha de fútbol El Campín Ojeda. En 1959-1960 el Liceo pasó a su nueva sede en la Avenida Estudiantes, donde se encuentra; la zona agropecuaria que había ocupado su lugar fue reemplazada por el Instituto Colombiano Agropecuaio, ICA, localizado en la calle 15; y El Campín Ojeda dejó de usarse por la construcción del Estadio Calancala (Federico Serrano Soto).

Desocupada el área antes descrita se aprovechó la oportunidad para trasladar el personal evacuado del mercado antiguo al lugar que hoy ocupa el mercado viejo, mientras se construía el mercado nuevo, porque el área  estaba destinada para la construcción del Centro Cívico o Centro Administrativo Departamental y Municipal. Allí estarían ubicadas la Gobernación y la Alcaldía.

En 1988, hace 32 años, cuando iniciaba la administración del alcalde Jairo Aguilar Ocando, ya existía en la Oficina de Planeación Municipal la maqueta volumétrica donde se señalaban las áreas a construir para la Alcaldía.

Este querer de la comunidad y de la dirigencia política nunca perdió vigencia.

En la administración del alcalde Luis E. Gómez Pimienta, a quien tocó evacuar el personal del mercado viejo y trasladarlo al ya construido mercado  nuevo, construyó en el área unas canchas múltiples donde por largo rato se practicó básquetbol y futsal, porque sabía que el destino de esa área no era para plaza de mercado.

Desafortunadamente no se evacuó a todo el personal y quedaron unos comerciantes que hicieron del área un reducto que creció con el tiempo y se convirtió en el gran problema que es hoy para la ciudad.

El mercado nuevo está ahí sin congestionar las arterias principales de entrada y salida de la ciudad con sus actividades de descargue de los productos agropecuarios, cerca de la entrada de los mismos, conectando el campo con la ciudad.

Así como las aguas buscan su cauce natural y las cargas se acomodan con el movimiento, así la armonía, la movilidad, la funcionalidad de las infraestructuras urbanas indican a la sensatez de sus planificadores cuál debe ser el ordenamiento integral y uso del suelo en el crecimiento y desarrollo de la ciudad. Por eso el mercado nuevo esta allí, en el sitio que por su naturaleza le corresponde y donde las dinámicas propias de las plazas de mercado público no afectan a la comunidad urbana.

La comunidad riohachera tiene derecho, no solo a ser informada de los proyectos de impacto social próximos a ejecutarse en su ciudad, sino a ser consultados sobre la viabilidad de esos.

La normatividad existente tiene principios generales que rigen las actuaciones de las autoridades en materia de planificación. Los alcaldes  deben elaborar y socializar los Planes de Desarrollo, de Ordenamiento Territorial y uso del suelo, los operativos anuales e incluir en ellos los proyectos.

Los proyectos de impacto social, que comprometen el desarrollo de la ciudad y del Distrito en general no pueden estar sujetos a improvisaciones para aprovechar oportunidades, a decisiones caprichosas y/o a intereses particulares (grupos de personas o entidades). Debemos estar siempre enfocados en el querer y el bienestar general de la comunidad riohachera.