Encuestas electorales

En un seminario sobre marketing político y estrategia electoral que dicté recientemente en Barranquilla, un candidato me preguntó si era posible torcer el resultado de una encuesta.

Al respecto, le respondí que todo dependía de la empresa responsable de realizar dicho trabajo, pues así como hay empresas serias y transparentes, también hay unas que se prestan a toda clase de componendas. Vale la pena preguntar: 1) ¿De quién es la firma encuestadora?, ¿cuáles son sus directivos y representante legal, pertenecen a un grupo o partido político? 2) ¿Si la empresa encuestadora cumple con los requisitos exigidos por el Consejo Nacional Electoral y su experiencia comprobada y sus aciertos en los trabajos realizados? Pedir referencias del trabajo que haya adelantado a otros candidatos.

Hay que advertir, además, que hay candidatos que les gusta que los engañen. Es decir, que le muestren un resultado que no corresponde a los datos que se recogieron en el trabajo de campo, pues cuando contratan a una empresa encuestadora, generalmente no aceptan salir como perdedor, sino que aspiran a ocupar el primer lugar: brincan, gritan y ladran, cuando el resultado no los favorece. Una empresa encuestadora seria y transparente, siempre le debe decir la verdad a su cliente, sea cual fuere el resultado, para que sobre dicha información el candidato tome las decisiones más acertadas: si sigue en su proyecto, si realiza una alianza con otro que esté en mejor posición, o simplemente, se retira del debate para no seguir perdiendo tiempo y dinero, pues el producto que se está vendiendo al elector, no gustó.

Una encuesta es una muestra tomada al azar sobre un universo determinado, calculado sobre un porcentaje del potencial electoral del lugar donde se ejecuta el proyecto. Una encuesta no es un censo. El censo lo realiza el Dane. Una encuesta mide la intención del voto en determinado momento y los demás aspectos que se consultaron: imagen de la administración pública donde se realiza el proyecto político, los principales problemas que afronta la comunidad, información que sirve para diseñar el programa de gobierno y el mensaje estratégico, y la posición de todos los candidatos que juegan en esa campaña electoral.

Se recomienda, para este debate hacer como mínimo, tres encuestas: una en julio, otra en agosto y la última a finales de septiembre o principios de octubre. Esta última, sirve para evaluar las condiciones del proyecto y tomar la decisión final.

Las encuestas electorales se han convertido en una herramienta eficaz en toda campaña política. Hace unos 10 años eran pocos los candidatos que la utilizaban, bastaba su olfato político y la percepción que tenían sus allegados sobre el movimiento y el apoyo que el electorado demostraba. Así las cosas, unos ganaban y otros perdían, no había planeación ni técnica electoral.

Hoy, las cosas han cambiado. La política es una empresa electoral con todos los principios que se aplican a cualquier empresa pública o privada, sus principios, valores, planeación estratégica, control y evaluación de resultados, motivación del equipo de trabajo. Con su misión, visión, objetivos estratégicos, una estructura orgánica funcional, y unas estrategias del marketing político moderno, buscando los mejores resultados en el mercado electoral.