Enero llegó… dolores de cabeza que vienen

“Ya no sales de la oficina a pasear en un carro nuevo, o es que te fallaron los frenos o se acabó la gasolina”

El aparte transcrito corresponde a la canción titulada ‘Manguito biche’ de la autoría de Edilberto Daza que ‘Colacho’ Mendoza grabó en el año 1974 con la voz de Carlos Lleras Araújo y la incluyeron en un álbum que titularon ‘El mejor vallenato’, también la grabaron Diomedes e Iván, está en el LP ‘Un canto celestial’ en el año 1995.

Ha concluido el mes más lindo del año y enfrentamos ya la realidad, como dijo Emiro Zuleta en su canción ‘Diciembre alegre’, llegó enero con su cruel verano, ya nadie corre buscando donde fiestar y a donde comprar, con plata o sin ella, ahora la vaina es con los colegios y universidades, durante la navidad nadie parece recordarlo, pero como no hay plazo que no se cumpla ni chorro que no termine en gotas, ahora nos toca a todos el serio compromiso de pagos de matrículas, libros y pensiones.

Imposible pasar por alto muchas cosas que sucedieron durante la fiesta reciente pasada, y que indudablemente van a ser -si no se toman medidas- un gran dolor de cabeza para lo que viene, entre ellas se destaca en primer lugar el asunto de la gasolina, eso requiere un análisis entre el Ministerio de Minas, la Upne, los municipios, el departamento y el gremio de distribuidores para impedir que se siga violando el derecho colectivo a la defensa de los consumidores y usuarios previsto por el articulo 4° de la Ley 472 de 1998, aquí es como decían nuestros abuelos, o se cumple la ley o se acaba la milicia.

Si no se toman medidas inmediatas concertadas la desestabilización del orden público en esta región, no va a ser por la secular falta de agua para el consumo, sino por la falta de gasolina, motivada en situaciones que la ciudadanía no está entendiendo, porque la falta de gasolina comienza cuando el Almanaque de Bristol dice que empieza la Semana Santa, durante las vacaciones de junio y durante la navidad, eso esta propiciando la ausencia de turistas en la región, la especulación por los contrabandistas, el encarecimiento del servicio de transporte y una inconformidad colectiva que puede estallar en cualquier momento.

No logramos entender casos como me sucedió a las 5:45 de la tarde del día 29 de diciembre en una la Estación de Servicios, a donde llegué porque estaban vendiendo gasolina al público, esperé mi turno, había una fila de un lado y otra en el otro, después de esperar media hora aproximadamente, cuando me correspondía tanquear, y mientras el bombero echaba el combustible al vehículo que yo tenía en frente, se acercó un joven y me dijo: “señor no hay más gasolina” todo mientras yo observaba que estaban tanqueando otro el vehículo, le pedí explicaciones y su respuesta fue, “No hay más y ya”, y me dio la espalda, esos son los casos que propician que la gente coja a la otra por el gañote, en aquel momento me sentí ultrajado, atropellado, impotente y humillado, así como a todos los que esperaban como yo, esa vaina merece una explicación, le pedí a Dios allí toda la paciencia del mundo, y la verdad me la mando, porque mientras mi carro estaba fallando porque estaba en reserva y el motor cascabeliando, tuve la calma suficiente para esperar hasta que le dio la gana de prender, y así fallando pude llegar hasta un pimpinero que muy diligentemente me cobró lo que le dio la gana, pero muy eficientemente me vendió una pimpina, la verdad sentí una tristeza infinita, dolor de patria chica.

Es indiscutible que en el gremio de propietarios de EDS hay muchísima gente honesta, los conozco y los aprecio, pero es posible que algunos están mal asesorados, y mal aconsejados y corren el riesgo de matar el grillo para sacarle el pito, es la razón por la cual invitamos a la reflexión y la autocritica porque donde hay gasolina de por medio una sola chispa puede encender un gran conflicto social que todos, incluida lamas importante de la “IAS” la ciudadanía debe prevenir, evitar, detener y evaluar, el artículo 22 constitucional es clarísimo cuando nos advierte que “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”.

Las reflexiones que anteceden las hacemos, porque decía mi abuelo que lo bueno es para el dueño, pero lo malo lo repartimos entre todos. Espero no ser mal interpretado.