Entre hermanos

Es muy curioso el origen de las principales religiones del mundo. Digo curioso porque se da desde dos hermanos: Isaac, patriarca de los hebreos e Ismael, patriarca de los árabes. Y, principales porque hay otras menos conflictivas como el budismo, hinduismo y sintoísmo.

Hace muchos años en un remoto y pequeño pueblo de Oriente Medio se presentó que Abraham a la edad de 74 años aún no había tenido hijos, pues su esposa Sara aparentemente era estéril. Por ser urgente que tuviera descendientes, Sara su mujer le dijo que tuviera un hijo con su esclava Agar. En efecto, así fue, y de esta unión nació Ismael: del cual desciende todo el pueblo árabe. Pero, años más tarde –cuando Abraham tenía cien años– Sara le dio su segundo hijo: Isaac, de él descienden todos los hebreos que profesan el judaísmo y por supuesto los cristianos.

En síntesis, los pueblos Hebreo, Árabe y los que profesan el cristianismo por todo el mundo, tienen todos mucho de las enseñanzas de Ismael e Isaac, pues las religiones que profesan son conocidas como abrahámicas por venir de su padre Abraham: Judaísmo, Islám y Cristianismo.

Asimismo, sus libros sagrados: Biblia, Torá y Corán son muy similares, la pregunta sería: ¿Por qué tanta violencia, muerte y destrucción entre estos hermanos?

Resulta que a los descendientes de ambos les siguen los profetas de ambas religiones; de los descendientes de Isaac surgió Jesús de Nazaret, quien fundó el cristianismo, y de los descendientes de Ismael surgió Mahoma, quien fundó el islám. Mahoma se presentó como el verdadero restaurador de la religión de Abraham. Jesús se presentó como el hijo de Dios. Y, por último, parte de los judíos –según ellos el verdadero pueblo de Dios– que aún hoy siguen esperando la llegada del mesías debido a que no reconocen a Jesús como el hijo de Dios.

En las tres se presenta que hay que leer sus libros sagrados con beneficio de inventario, ya que están escritos en parábolas dando orígenes a conflictos hasta bélicos, pues cada uno lo interpreta a su acomodo. Además, de fundamentos, mandatos, mandamientos y pronunciamientos que dijeron hace muchos siglos sus patriarcas y profetas pero que hoy los toman como que fueron dichos ayer.

No podía tener otro desenlace diferente la intolerancia entre Sara y Agar, pues estas religiones hoy han dejado más muertes que todas las guerras juntas. Sus descendientes centran su discordia en cuál es mejor religión, cuál es el verdadero pueblo de Dios o cuál fue primero, pues llevan siglos definiendo quién es el primogénito o cuál era el que Abraham estuvo a punto de matar para darlo como sacrificio a su Dios.

Para concluir, la intolerancia religiosa es uno de los principales problemas del mundo que se solucionaría con permitir que en cualquier parte del planeta haya mezquitas para que los musulmanes puedan adorar a Alá. Iglesias para que los cristianos adoren a Jesús. Sinagogas para que los judíos adoren a Jahvé y templos para que los mormones o protestantes puedan rezar.

Que puedan convivir unos cerca de los otros, que diferentes tipos de religiones vivan una al lado de la otra pero en paz,  musulmanes, cristianos y todas las demás personas puedan vivir en armonía, que no haya lugares exclusivos, pues todos adoran al mismo Dios, solo que con diferente nombre. Esta es la tolerancia que el mundo necesita, esa que predicaron sus profetas basada en el respeto; en que no hay una religión mejor que la otra pues son solo diferentes y que entre hermanos puede haber diferencias solo que por ellas no se matan.