Entre los recuerdos y las añoranzas

Ha pasado 21 años de la muerte cobarde del médico Salomón Damire Calle y de su hijo Farid Damire Brugés, y es cuando en medio de los recuerdos y las añoranzas llegan a los que fuimos sus amigos, a su familia, a su yerno el médico Jorge Juan Orozco Sánchez, a su pueblo villanuevero, quien lo acogió con tanto cariño, las nostalgias de ese hecho cobarde e impío de esta violencia que ha hecho tanto daño a Colombia.

Recuerdo como si fuera ayer cuando el médico Salomón llegaba de manera asidua a la residencia de mi padre Ospicio Guillermo Baquero Herrera a tomar café y comentaban los sucesos del día a día de Villanueva, La Guajira y Colombia. 

Eran grandes amigos. También recuerdo de la amistad y lo mucho que se querían Farid con mis hermanos Armando y Javier Baquero Daza. Cuánto nos sigue doliendo su partida. 

Dentro de las épocas florecientes de Villanueva, además de ser la despensa agrícola del sur de La Guajira y del norte del Cesar, de convertirse en el epicentro político y cultural de la Provincia de Padilla y de ser por muchos lustros la cuna de la intelectualidad y el auge de eminentes profesionales que dieron lustre y gloria a esta región de la patria, la medicina se erigió por décadas como de las mejores que se realizaba en la tierra bella y el hospital Santo Tomás se convirtió en el centro médico de primer orden de esta región, donde contaba con los mejores facultativos y de igual manera con la mejor sala de cirugía que se tenga noticia. 

Dentro de esos médicos cirujanos de los mejores con que contó Villanueva, sin lugar a dudas el médico caldense Salomón Damire Calle sobresalió de manera preponderante y se ganó el cariño del pueblo villanuevero por tantas vidas que salvó y para él no había ni día ni noche, mucho menos hora para atender a los enfermos y a cualquier hora la sala de cirugía del hospital Santo Tomás puede dar testimonio de sus operaciones exitosas, por muy complicadas que fueran, de la mano de este gran cirujano salían airosas y sus pacientes muy agradecidos por salvarle la vida. El pueblo villanuevero le fue tomando tanta fe, que al momento de una operación, sino era con Damire no se dejaban operar. Era un sabio, era un científico, era un médico ejemplar que siempre daba resultados exactos del mal que padecía cualquiera de sus pacientes. Fue un gran médico que es la hora que la gente más humilde y aquellos de los cuales fue su médico de cabecera, no lo olvidan y lo recuerdan como si fuera ayer.