Es hora de cambiar el chip

Dejar de ver la cara indiferente del Estado sería tan cómplice como falta de dignidad para los colombianos, especialmente para los guajiros. Jean Ziegler, relator de la ONU para el derecho de la alimentación, expresa que un niño que muere de hambre es un niño asesinado.

La Guajira ha pasado por ser un proveedor vital nacional de gas, dándole al país hasta el 95% de lo que requería en algunas épocas, un exportador destacado de carbón térmico y un gran generador de inversión extranjera directa. De ahí con tantas cosas buenas que han venido ocurriendo en nuestro Departamento no hemos podido cambiar el chip de esas malquerencias o supervivencias en que nos ha tocado vivir por siglos y no hemos querido o no hemos podido querer entrar a la legalidad y convivir de manera natural que La Guajira es Colombia y no otro país dentro del mismo Estado colombiano.

Así ha sido por siglos, desde cuando los españoles terminaron por cejar en su empeño de dominar a los wayuú, luego de sufrir con sus estrategias guerreras, pasando por la importancia fugaz que le dio El Libertador, al querer fundar la capital de la Gran Colombia en Portete. La mirada en el horizonte hacia al otro lado del mar siempre ha estado en todos los momentos en su gente. Los mejores productos europeos engalanaban las salas de las familias pudientes en Riohacha. Hasta el agua vino en algunas décadas desde el Caribe.

De ahí nació la vocación del contrabando ante la orfandad del Estado, y todavía continúa en alza.

La cercanía con otro vecino como Venezuela, generó el intercambio comercial en todos los órdenes. Desde los productos alimenticios, pasando por la gasolina y el parque automotor, eran predominantes en todo el territorio peninsular, pero de eso tan bueno, nada queda. Solo hemos cambiado el chip en el parque automotor. Por muchas décadas este predominaba en el 90% en el territorio guajiro y solo el 10% era colombiano. Hoy esas cifras están a la inversa para bien de una guajira legal que debería estar en varios renglones de su economía.

Es hora de cambiar el chip como por ejemplo en el contrabando de gasolina, porque si La Guajira es Colombia, pareciera que con la crisis de la gasolina en el vecino país ante el abastecimiento de la gasolina colombiana con las colas tan largas en las diferentes estaciones de la península, pareciera que fuéramos Venezuela. Esto debe cambiar, así como se le está exigiendo al Gobierno para que se le suministre los cupos de acuerdo a las necesidades de consumo para que entremos en la legalidad y el contrabando de la gasolina sea cosa del pasado. Pero el Gobierno sigue incumpliendo para la asignación de estos cupos.

Es hora de cambiar el chip de lo que hemos sido por centurias. Debemos legalizarnos en todas las áreas. Pagar impuestos tanto el predial como el de industria y comercio, para que se hagan inversiones locativas con esos recursos propios que hemos avanzado en algunos municipios con esta cultura de pago.

El contrabando de licores también está siendo parte del pasado. Hoy aplaudimos que en varios municipios la gente se está acostumbrando a comprar whisky estampillado. Poco a poco vamos entrando a la formalidad y eso redundará en el desarrollo de La Guajira.

El chip de la vida fácil también hay que cambiarlo. Bastaría con hacer las cosas bien.

Solo eso, hacer las cosas bien y la gente recibirán los beneficios de unos programas nacionales con objetivos y metas precisas. El emprendimiento y el turismo son dos variables que no necesitan espera. Ahí están afincadas dos grandes apuestas para que cambiemos nuestra modalidad de contrabandistas por el chip de la legalidad.