Eso está de papayita

En cuidados intensivos, boquiando, se encuentra Emdupar y el Guatapurí, ambos por los malos manejos que el hombre les ha dado; a Emdupar desde hace ratos no han hecho sino darle duro por la cabeza y no la han podido acabar, ¡qué buen negocio!, lo mismo pasa con el famoso Guata, que también se resiste a morir. A mi manera de ver, soy facilista y optimista, a Emdupar lo que le falta es un gerente, de pronto Nicolás lo sea, que se amarre los pantalones y sin consideraciones proceda a buscar la plata para sacarla del charco ya que los dueños del billete que son los bancos le tienen las puertas cerradas y entonces ¿Qué hacer? Sencillo, acudir a lo que tiene para resolver los problemas y la empresa tiene la bobadita de 70 mil o más millones que le deben, de los cuales de pronto puede recuperar el 50% o 60%, que le alcanzan para salir de todos los problemas financieros y le sobra una buena boñá para mejorar el servicio que desde hace rato es deficiente, pero para eso hay que actuar con mano dura, no cerrando los controles, sino llevándose las instalaciones para que no puedan reconectarse, esto lo puede hacer la famosa Redian que bastante caro cobra, para que vean como corren las entidades estatales, departamentales y municipales llámense hospitales, clínicas, colegios, universidades, cárceles, edificios piratas, aeropuertos, terminales, EPS y casas campestres que no pagan sus altos consumos, corren repito a pagar y con los estratos bajos, los más pobres que abonen lo que puedan, pero que lleven algo, ese plan ya existió y se llamó el Plan Aponte. Hagan eso, así de sencillo y verán que la situación de Emdupar se arregla.

¿Por qué la gente paga la luz y el gas? Porque si no lo pagan lo cortan, el agua no, porque son permisivos y elásticos con el cobro. Ojalá Nicolás responda a las expectativas, lea esta columna y ponga en práctica estas recomendaciones. Eso está de papayita.

Lo otro, el Guata, mi querido río Guatapurí, da miedo, dolor y ganas de llorar verlo esquelético como está, mi nieto José Manuel de 12 años lo recorre de punta a punta y en ninguna parte lo tapa, nunca lo había visto así de acabado en 70 años que tengo de estarlo visitando, desde cuando de interno del Loperena salíamos trotando hasta él, porque el carro no llegaba; para que hablar de la reforestación de sus riberas, ha sido brutal y ya no se ven ni un guáimaro, caracolí, naricero, guamacho o ceiba, todo lo han arrasado, y el calor que día a día aumenta evapora el agua y el consumo día a día crece, como crece la población, tanto de gente como de animales, cultivos y explotaciones mineras.

No será posible alcalde, pensando yo locuras, que usted haga en Hurtado lo que su abuelo hizo en La Paz con el río Mocho y que hoy orgullosamente se llama El Chorro de Pepé Castro, que ha permitido que ese chorrito de agua no se seque como antes y que los pacíficos gocen de una de las piscinas naturales más bellas de Colombia y que fácilmente puede convertirse si se continua la obra en un minidistrito de riego que habilitaría cientos de hectáreas para explotarlas en agricultura de alta intensidad. Analícelo con su equipo de técnicos, así como lo he consultado yo con muchos ingenieros amigos que me han dicho que eso está de papayita.