Eso ha sido así siempre

Por José M. Aponte M.

Históricamente la clase dirigente venezolana ha sido ingrata con Colombia  y en algo el pueblo se ha contagiado de ello; hubo una época cuando estaban en la cima y el bolívar roncaba fuerte, que nos miraban por encima del hombro y hasta se atrevieron a llamar al pedazo de manguera que se utiliza para extraer líquidos, especialmente gasolina, conocido como ‘ladrón’, ‘el colombiano’, maltrataba, humillaba y explotaba a los miles de nacionales que iban a trabajar, con salarios muy bajos y los sometían a los peores rigores laborales, aún así, fueron muchos los que se iban en enero o febrero y regresaban en diciembre con algunos ahorros, pero el venezolano es flojo y los recursos estatales se fueron acabando y unos resolvieron quedarse y nacionalizarse y otros cansados de humillaciones y limpios, no volvieron.

Hay barrios en Caracas y Maracaibo, las dos ciudades más frecuentadas que se llaman Villanueva, El Molino, Repelón o Turbaco para no hablar de La Guajira, que van y vienen sin ningún control.

El mundo da vueltas y no se para y todo cambió sustancialmente, aquí, a pesar de todo lo que digan los pesimistas izquierdosos, hemos echado para adelante, allá dieron rever y cayeron en un abismo del cual no se vislumbra una salida: están pasando hambre, enfermedades y hay miseria y necesidades extremas por todas partes, ya no tienen gasolina cuando tienen una de las mayores reservas de petróleo del mundo, no tienen estabilidad laboral y el único recurso que le ha quedado al pueblo es salir a mendigar por todo el mundo y lógicamente, como vecinos que somos se han venido en manadas que superan los 2 millones, aquí les hemos tendido la mano bondadosa dándoles trabajo, regalándole ropa, alimentos y hasta casas y el Estado facilitándoles los servicios de salud, hospitales y drogas gratis; algunos lo agradecen y lo manifiestan pero otros bandidos se han convertido en el azote de las poblaciones y ya incursionan en la guerrilla y poderosas bandas delincuenciales que son enemigos del gobierno.

Lo más grave, nada de agradecimiento de Maduro y sus subalternos, más bien insultos y ataques. Nunca un “gracias Colombia por servirle a los venezolano que allá llegan” o “ estamos agradecidos del pueblo colombiano por la solidaridad con el nuestro en esta época de dificultades”. Eso no es nuevo, es viejo, desde la época de la independencia en que ellos no aceptaban colombianos, pero Bogotá estaba llena de generales y civiles venezolanos en altas posiciones burocráticas.