Espejos negros

Puerta sagrada abre el portal/Sombras mágicas reveladme la verdad 

Muéstrame lo que quiero saber/En tus sombras déjame ver. (Espejos negros). 

Desde la antigüedad y a lo largo de la historia, se han utilizado espejos para el vaticinio del futuro, esperando resolver inquietudes o problemas; buscando cosas perdidas y hasta personas. Y, en ese mundo de espejos, los espejos negros son lo que tienen la fama en las artes de adivinanzas. De acuerdo a los expertos en estas artes, la lectura del espejo negro nos abre las puertas a un mundo nuevo, que nos manda los mensajes y, con frecuencia, no tenemos la capacidad de reconocerlos. Asimismo, los poderes de los espejos resaltan en la adivinación; o sea, se hace un juicio sobre supuestos datos que se ignoran.

Adivinar, se deriva de “divinari”, que significa ejercer la divinidad. Está representada por los signos de las profecías y los milagros: con las profecías creemos ver y leer, por anticipado, los efectos existentes en las causas y con los milagros, eventos atribuidos a la intervención divina, los sometemos a la voluntad terrena.

También se ha dicho que los espejos son el reflejo de la imaginación y la conciencia, porque tiene la capacidad de visibilizar el mundo en su forma real. De acuerdo a este planteamiento, son los grandes aliados para ver lo oculto, el pasado y el futuro, incluso, al otro lado de la vida. La serie ‘Espejo Negro’ o Black mirror, creada en el 2011 por Charlie Brooker, situando la serie en un futuro cercano. Es una reflexión crítica, que nos muestra el mundo tal y como lo vemos, transformado en un laberinto de espejos que impiden vernos las caras como en verdad somos.  

Siempre habrá, entre los amigos lectores, algunos interesados en este espinoso tema del esoterismo, pero no es mi intención ahondar en esta materia; primero, porque no tengo el conocimiento correspondiente para la enseñanza de la doctrina con sus ritos y secretos incomprensibles y, segundo, que el propósito fundamental es encontrar el portal hacia las sombras misteriosas, proyectadas en las superficies  de las negras conciencias de personas sin escrúpulos, mediocres e incapacitadas que nos han gobernado por muchos años, para que expliquen los trazos invisibles, escritos entre las palabras de los convenios manipulados por políticos y personas conocedoras de la verdad; verdad que la dejan hundida en las profundidades oscuras de la ignominia y en los pasillos inacabables de la corrupción: políticas sucias, practicadas por corruptos y aceptadas por el conformismo social.  

Estos elementos son claros para aseverar que la debilidad de los seres humanos, relacionados  con el futuro es, desde siempre, llevarnos a un mundo imaginario y fantasioso, para hacerle cambios a los problemas que nos deja la realidad, buscando encontrar el bienestar general con un concepto incluyente y vínculos sociales satisfactorios: logrando, como lo describe Aristóteles,  “las mejores condiciones posibles para un ser humano en todos sus sentidos, no solo felicidad, sino también virtud, moralidad y una vida significativa”. Pero despertamos y encontramos la verdad desnuda; un país destartalado, viviendo una época de agitación, definido por marchas obreras, indígenas y estudiantiles, sumidos en la pobreza, con una piara de corruptos que no tienen soluciones. El futuro ya está aquí; llegó hace rato pero no es el futuro que esperábamos. Es un mundo de espejos negros, con imágenes distorsionadas, donde nada es lo que parece. La verdad, en el mejor de los casos, es fugitiva y escurridiza. 

En este extraño baile de rituales oscuros, la democracia no es el sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del control a sus gobernantes. Este principio ha quedado relegado por la supremacía mercantilista, enquistada en los partidos políticos y la insolente mediocridad de sus líderes, además de su incapacidad para gobernar. Esta incapacidad, por alguna razón distorsionada en los espejos, es premiada por la única sociedad que retribuye la astucia a quienes exhiben la más absoluta ignorancia. Mientras los políticos tengan en sus manos la Contraloría, Fiscalía y Procuraduría, seguiremos andando un camino sin retorno. Mientras los votos se sigan comprando y vendiendo, seguiremos en las mismas. Mientras que no nos despojemos de la envidia y la venganza, no podemos avanzar como país. Seguiremos como las brujas de Tesalia, en la antigua Grecia, escribiendo los oráculos con sangre humana en los espejos.