¿Estamos sobrados de solidaridad?

Te pedimos la fortaleza y la luz de los caminos de la reconciliación Señor, todos deseamos ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos solidarios.

Deseamos vivir fraternalmente ¿pero la envidia la convierten en un poder en familia de lobos? ¿Por qué Señor habríamos de odiarnos y despreciarnos en este mundo, si hay espacio para todos? La tierra es generosa, rica en talento y virtudes. Manantiales de vidas, ¿Por qué destruirnos? Unamos valores, como solidaridad, fraternidad, justicia, amor y lo encontraremos en nuestros corazones, la fe y la esperanza en nuestra querida tierra codiciada por egoísmo. El hombre es la única especie humana que distingue entre el bien y el mal, y continúa haciendo mal ¡qué paradoja! Bendícenos señor a todos, dónanos tú paz moral, espiritual que muchos hemos perdido la solidaridad y sobrado de mitomanías. Estamos sobrados de palabras injuriosas y nos falta comunicarnos con cariño, sobrados de caminatas, alborotos y algarabías, y nos falta oírnos, entender los llamados de los otros para mejorar el municipio en sus servicios fundamentales y necesarios. Sobrados de realitis, novelas, dramas televisivos, conflictos, y nos falta encontrarnos con alegría, felicidad, mejorando la calidad humana entre nosotros y los que nos dirigen no sigan desangrando a Colombia con tantas corrupciones. Honorables congresistas.

Estamos sobrados de sermones, quejas, culpables, excusas y cada uno de nosotros por su lado seguro del poder, y nos falta pensar juntos, conciliarnos por el bienestar de la comunidad. Sobrados de oportunidades, mentiras piadosas y nos falta regalar una sonrisa entre nosotros, de sinceridad, lealtad y amor, dialogando, concertando en convivencia sociopolíticas. Sobrados de este mundo; egoísta, rencoroso, y nos falta solidarizarnos con el verdadero pueblo que es quienes están llevando del bulto por sus mediocres líderes buscando una vida más digna y respetada; estamos sobrados de denuncias, prejuicios, fantasías, mitomanía, fobia, y nos falta poner confianza, lealtad, a las comunidades honestas al servicio de todos. Como duele ver a los niños desplazados caminando con el llanto entre las manos y nosotros mendigando un subsidio que no llega, contemplar el vasto jardín de la ternura confiscado por los odios y la envidia de muchos fonsequeros y guajiros; señor, concédenos los del Espíritu Santo.

Todos necesitamos educarnos y educar por medio de la política y la ética moral, Jesucristo fue y es el mayor profeta, por medio del Papa Francisco, el primer político humanista, enseñó; predicó y movilizó masas; por eso la codicia envenena las almas buenas de los hombres y la maldad nos ha dejado en la penuria, sin virtudes, la vida llena de violencia y todo perdido sin mirar el legado socioeducativo de nuestros hijos. La gloria no está en ser grande, sino en ser útil, hace más ruido un árbol que se cae, que un bosque que crece con mucha fertilidad sabiamente en el campo de unidad familiar.

El valor de una persona no reside en su capacidad económica únicamente, sino su capacidad de servir humanamente; de nuestra forma de hablar depende la paz o la violencia de nuestros pueblos. Hoy son muchos los que hablan de la juventud, pero muy pocos los que le hablamos de sus valores y virtudes en diálogo con ellos. La educación es lo menos material que existe, pero lo más decisivo en el porvenir de un pueblo, ya que es su fortaleza espiritual, moral y educativo en su progreso y desarrollo.

Señor, haz que vuelva a brillar la sabiduría de la reconciliación y alumbrar la luz de Dios en familia, unos minutos contigo son a veces la salvación de la sociedad de los pueblos, unidos por ti soñando con metas colectivas y asertivas en unos pocos minutos, tu luz, tu agua, tu alimento, tu empleo, tu salud y vivienda, los necesitamos. Bendícenos, enséñanos señor a orar, rezar juntos a los demás en una sola Iglesia de la Esperanza en sanación sin ofensas. Gracias señor. Tú eres el amor que sanas: Sana nuestras almas, nuestras mentes y nuestras sabias memorias. Amén.