Falencias en el uso de los tapabocas y otros asuntos

Por Carlos Contreras Ureche

Comoquiera que ya en varias ocasiones he tenido la oportunidad de referirme en forma aislada a varios aspectos concernientes a la enfermedad pandémica del Covid-19 por intermedio del noticiero Liderazgo Informativo que dirige el periodista Reinado Gámez Bolívar por la emisora Fiesta Estéreo, de Barrancas, en esta otra ocasión solamente he optado referirme a algunas falencias repetitivas que son fáciles de observar a través de la televisión. Se trata de ciertas anomalías relacionadas con algunos protocolos de bioseguridad, entre ellos el uso inadecuado de los tapabocas y otros asuntos no menos importantes.

Antes de entrar en contexto, quizás no esté por demás aclararles a los lectores de estas notas que el patógeno que causa en forma directa la enfermedad del Covid-19 no es el coronavirus de vieja data, es decir, ese que siempre ha existido en el mundo en que vivimos causándoles enfermedades diarreicas a ciertos animales domésticos y silvestres, incluyendo a los terneros recién nacidos, sino que se trata del fruto directo de su mutación genética reciente y que desde hace apenas unos 6 o 7 meses se conoce con el nombre de nuevo coronavirus, anteponiéndole la palabra nuevo al fruto de la mutación en referencia.

Ahora bien. Se ha dicho y se ha reiterado en no pocas ocasiones que el nuevo coronavirus penetra al organismo humano bien sea por la boca, por la nariz o por los ojos. Y si eso es así, ¿por qué, entonces, la mayoría de la gente protege la boca y la nariz con un tapabocas y no los ojos con unas gafas o con un antifaz transparente? Incluso, al principio de la aparición de la pandemia, algunos médicos y paramédicos omitían el uso de las gafas, siendo ellos los que deben dar el mejor ejemplo. Mucho después parece ser que cayeron en la cuenta y ya se les ve con unos antifaces elaborados con material acrílico transparente protegiéndolos.

Otra falencia y quizás la más grave de todas y la de un número mayor de posibles contagios, es la no omisión de ciertas prácticas libidinosas entre las distintas parejas de enamorados sin el uso del tapabocas. No hay que olvidar que, acorde con la Organización Mundial de Salud, el 80% de los contagiados por el nuevo coronavirus, sin querer lo son los mayores transmisores potenciales del patógeno en referencia. P

or otra parte, cabe agregar que el pueblo raso no cree en los efectos reales de los comparendos en tiempos de toques de quedas nocturnos y ley seca. En otras épocas al que la Policía encontraba violando esta medida lo metían preso hasta el otro día. De esa forma esa captura se regaba como pólvora a manera de escarmiento en todo el pueblo. Y así, a nadie se le da por reincidir.