Fue un festival bonito

La fiesta más importante del país regaló un espectáculo que nos recordó a la OTI, a Viña del Mar, como siempre fue un evento recreativo, en lo cultural muy artístico, y tiene el valor agregado de haberse visto en todo el mundo, nos queda la inquietud de si la fundación le dará continuidad a lo virtual al retomar lo presencial, los presentadores estuvieron regios. Javier Alí Oñate, y la dama, Lina Castellar, toda una dama, quien la vistió, acertó en su buen gusto, lucía como una diosa egipcia. Lo más destacado, el triunfo de Manuel Vega. Manuel subió al escenario con dos mercenarios de tarima, ‘Ñeco’ Motenegro, en el canto, un tenor versátil,  y guacharaquero experto, en la caja  Aníbal Alfaro, el recorrido de Aníbal por tantas agrupaciones ya ni él mismo da para citar, cuando Alfredo Gutiérrez ganó en 1986 con la fiesta de los pájaros, Aníbal estaba en la caja.

Esta vez ‘Mañe’ Vega venía por la corona, se lo conocí en la mirada, la forma como acomodó su acordeón era una sentencia expresa, tenía esa parsimonia del matador viejo casi en retiro, el festival se anota un éxito en la emoción popular al coronarlo rey del festival 2020, lo vieron salir derrotado tantas veces que sus derrotas se volvieron el sentir de un pueblo, igual hoy su triunfo.

Con Manuel Vega se baja de la tarima la nota clásica ya no hay más de una cosecha de la cual él es el último de los jóvenes que se iniciaron con la corona de mi compadre ‘Chema’ Ramos, Dios lo tenga en su gloria. Ahora vienen esos jóvenes que tienen electricidad en los dedos, pero nada de la tradición en el corazón.

La canción inédita. Cuando hay tres canciones finalistas, ya se sabe que cualquiera de las tres puede ser la ganadora. Hay temas que dos, tres o cinco años, atrás tal vez, hubiesen tenido mayor trascendencia, pero ya hoy en día esos temas se volvieron muy trillados, yo gané en Fonseca con esa temática; me refiero a esas canciones que nombra a muchos juglares muertos añorando esos años, incluso también ese que denuncia que la nueva ola está acabando con el vallenato, sinceramente ya no es un defensa a nuestra música, sino un fastidio…

Voy a hacer ciertas claridades para algunos compositores que confunden el mencionar a los compositores viejos como contenido folclórico. Analicen esta frase de Marciano Martínez: porque era tanta la pobreza de mi vieja, que a veces hasta a la candela pedía para  juntar el fogón. 

Esta otra del maestro Camilo Namén: aún recuerdo de pantalón cortico, cuando yo vendía arepa con la sartén en la mano. Esta del maestro Nicolás Maestre: por las tardes vuelve con el hacha al hombro Ceferina espera con cariño a Rafael, con café caliente no hay más que brindarle, ella calma al hombre que se ha adueñado de su querer.

Esta otra Máximo Movil: yo vengo de la montaña de allá arriba en la cordillera, donde mi mujer me espera junto con mis dos hijitos. Esta otra de Hernando Marín: yo soy el campesino parrandero que vengo el domingo al pueblo en busca de una diversión.

Emiliano Zuleta: una noche en Villanueva se quiso ‘Toño’ lucir conmigo, pero a veces me imagino que eso es la gente que lo aconseja, le dicen a ‘Toño’ mi hermano, que él está muy pollo y yo soy muy gallo.

O esta de su más ferviente servidor: ya se fueron las auroras de septiembre y las fiestas patronales de mi pueblo, nadie sabe la cosecha que se pierde y cuanto fruto daña el mirlo montañero, solo sabe el crucifijo como el campesino se acaba en su terreno.

Que busca la Fundación Festival Vallenato con este requisito, que el compositor mire hacia sus raíces; cada una de estas frases, encierra una costumbre popular o rural, incluso, inéditas para lo citadino. Es claro que una canción tiene dos partes, letra y música, la tradición se conserva tomando como guía los paradigma de más de 80  años, aquí es ‘La gota fría’ su esquema melódico tiene su base en el folclor rural; si una canción inédita da ese cambio se está rigiendo por contenidos melódicas folclóricos, del Plan Guajira, pueblo serrano. En las melodías también hay contenidos folclóricos, pues en ellas está la identidad de folclor. Es el alma de la canción.

No hizo falta que esbozara estos criterios al momento de elegir la canción ganadora, pues la votación fue por unanimidad. Felicitaciones a Luis Ángel Rodríguez, mi paisano. Yeimi Arrieta Ramos, qué acordeonista tan maravillosa, es una delicia verla tocar, hubo un momento en que vi a un ‘Chiche’ Martínez versión femenina. Augusto ‘Tuto’ López Barrios, una dinastía es una institución de producción continua. Realmente fue un festival bonito.