Gallos, cantos y galleras

“…no me han destruido como ellos creían porque yo me sostengo como el gallo fino, que ya se está muriendo, pero en la agonía, le mete el pico al otro y lo deja tendido”.

El tema que ocupa esta vez nuestra atención trajo a nuestra mente el aparte transcrito que corresponde a la canción ‘El gallo fino’ de Edilberto Daza incluida por ‘Los Hermanos Zuleta’ en el LP ‘Tierra de cantores’ en 1978.

Con relación a los gallos los interpretes y compositores del vallenato tradicional han sido particularmente generosos al destacar sus habilidades en el pique y la gallera y los asumen como referentes para ponderar sus habilidades en el canto, la composición, en la piquería y en el toque como ya lo hizo Emiliano Zuleta Baquero al recordarle en ‘El gallo viejo’ a ‘Toño’ Salas que estaba muy pollo para competirle porque el era “muy gallo”, y se lo reiteró en la canción ‘Pico y Espuela’ cuando lo reta a convencer al jurado en la piquería y que este decida “quien es más veterano, si es el gallo o es el pollo”.

Luis Enrique Martínez por su parte, orgulloso del apodo que nunca le quedó grande ‘El pollo vallenato’, también echó mano de sus habilidades creativas para destacar su briosa nota y su genialidad en los arpegios cuando hizo la canción ‘El gallo Jabao’ que dice “Soy el gallo jabao que a nadie le tiene miedo, ejecuto mi acordeón con entusiasmo y requisito, en la valla de Villanueva o en cualquier valla que sea puedo hacer una pelea con el gallo más guapito, toco los pitos bonito, toco los bajos sabrosos, soy el gallo peligroso con la espuela y con el pico”, el mismo hijo del Hatico es autor de ‘El pollo vallenato’ un paseo en el que advierte “Soy Enrique Martínez, ‘el pollo vallenato’ que nunca tiene miedo si se trata de tocar, y Luis Martínez ‘el pollo vallenato’, es candela lo que van a llevar”; también le alcanzó la inspiración para hacer un canto de complacencia a dos galleros Pivijayeros el cual tituló ‘Los gallos de Pivijay’ que dice así: “A don Vicente Caballero y también al ‘Mono’ Zambrano ya les están cogiendo miedo con esa cuerda de gallos, yo los vi peleando en Villanueva peleando un tres de febrero y acabaron con los sanjuaneros y también con los de Cartagena”, también le cantó Julio Oñate a la famosa cuerda en el paseo “La muerte del buen amigo” a un gallo que se llamaba ‘Poncho’ en honor a Zuleta.

El compositor, abogado, docente y gallero Adolfo Pacheco Anillo es autor de ‘El Cordobés’ un merengue muy popular en Colombia inspirado en un gallo pinto de buena raza que le regaló Nabo Cogollo del cual refiere que es de los que “ensucian las espuelas cuando enfrentanal contendor”, el nombre se lo colocó en honor al torero mas afamado de aquel tiempo; el mismo cantor de Los Montes de María, hizo una crónica cantada en ritmo de merengue el cual tituló ‘El gallo bueno’ en el que refiere un incidente policivo sucedido en un municipio de Bolívar y para evitarse problemas le colocó nombre de gallo, es aquel canto en el que dice: “Ahí viene Carmen García con un revólver en la mano, viene con gafas negras para ocultar el dolor, que por culpa de los celos le rompe su corazón, y me hace pasar la pena gritándome a boca llena espérame allí traidor…”.

Diomedes hizo su aporte en 1985 al presentar al ‘Cocha’ a su fanaticada con la canción ‘El gallo y el pollo’ dijo así: “Aquí les traigo este pollo señores, a ver como se defiende en la valla, Gonzalo Arturo Molina es su nombre, pero el ‘Cocha’ por cariño lo llaman, es hijo de don Arturo Molina, un gallo que hace mucho tiempo murió, y de herencia este pollito dejó, como ejemplo de una cuerda bien fina”.

Para no ir tan lejos de La Junta, recordemos que en su canción ‘Gallo de riña’, el sanjuanero Máximo Movil para dejar constancia de su imbatibilidad se comparó con el aguerrido animal cuando dijo “Yo como el gallo de riña me sostenía que pelea a pico y cola porque su cría no lo deja corrérsele a su adversario, cuando sus ojos no miren la luz del día, porque sus fuertes heridas ya lo han segado, pero así logra picar donde el más quería y acabar con la risa de sus contrarios, así soy yo y las canciones mías, las que han querido acabar y no lo han logrado”.

Es nuestro muy justo homenaje de Consuelo a mi amigo y colega Ennis Márquez González un gallero de corazón, espuela y guacal que todavía esta conturbado y enlutado por el sacrificio de 217 gallos de pelea que, al parecer, entraron al país sin cumplir algunos requisitos “migratorios”, y homenaje póstumo de desagravio a los animalitos que ante la ley perdieron la pelea.