¿Ganar elecciones o gobernar?

Escuchando al próximo gobernador de La Guajira, Nemesio Roys Garzón, ante la invitación que le hiciera el próximo alcalde de Villanueva, Diego Alberto Baquero Altamar, ante una convocatoria con los campesinos de este municipio, fue enfático en su disertación ante más de 600 productores del campo que la crisis que ha venido padeciendo el Departamento es producto de las malas planificaciones que se han originado en las diferentes administraciones y por ello ante el próximo debate electoral del 27 de octubre expresó: “¿Ganar elecciones o gobernar?” y es una realidad de apuño.

Porque hemos venido ganando elecciones pero no se ha sabido gobernar.

Ganar elecciones es el objetivo en la contienda electoral, pero gobernar es el fundamento para jalonar el desarrollo de nuestra península. Se ha venido gobernando a medias y de ahí la crisis institucional en que ha venido cayendo La Guajira. Nemesio fue más allá. Para el caso del sur de La Guajira que es netamente agrícola y ganadero, dijo se ha venido gobernando de espaldas a su desarrollo. Se le dio prioridad al tema minero y nos dejamos imbuir por las mieles de su bonanza y nos olvidamos de lo fundamental que es el crecimiento del sector agrícola y ganadero y de ahí que el decrecimiento ha sido alarmante en este sector de la economía en nuestro departamento.

Ahí en parte está el origen de la crisis de La Guajira, hemos ganado elecciones pero no hemos sabido gobernar. Por ello el próximo 27 de octubre debemos ganar las elecciones con Nemesio Roys en la Gobernación y como el hombre tiene clara y bien definida cuál es la ruta y el norte del Departamento, hay que salir victorioso para luego gobernar con todas las herramientas que nos da la administración pública.

Producto de no contar La Guajira, con un modelo económico bien definido y de no haber puesto en marcha la gobernanza, a través de su vida institucional se han generado cifras negativas que tienen que ver con su desarrollo armónico y sostenible y estos indicadores siempre han estado por debajo de la media nacional. El índice de necesidades básicas insatisfechas (NBI), según el Dane ha estado en el 65.2%, reflejado en las cabeceras municipales en el 45.5% y en el resto, es decir, en la parte rural del 91.9%. La tasa de analfabetismo para el año 2010 reflejaba un 35.6%, en la parte urbana con un 15.8% y en la parte rural con un 61.4%, lo que indica una mala calidad educativa en lo rural y un abandono total por parte del Gobierno nacional y por ende el departamental.

Dentro de la distribución de recursos de inversión por pilares del PND para el mismo periodo en la península reflejaba una sostenibilidad ambiental del 4% que es pírrica, la igualdad de oportunidades de un 29% que es muy baja y un crecimiento sostenible de 64% que es irreal si lo llevamos a la práctica.

Lo más preocupante es el crecimiento sostenible y de competitividad que está lejos de otras regiones que nos llevan años luz en prosperidad y calidad de vida. En ciencia y tecnología damos grima de los recursos que recibimos del nivel central, en la parte de fortalecimiento de las capacidades para ciencia y tecnología, así como el capital humano y la institucionalidad del servicio nacional de ciencia y tecnología. De ahí que una de las grandes falencias con que cuenta La Guajira hoy es el bajo índice que tenemos en este renglón. En la parte de estimulación del desarrollo empresarial si hablamos de ingresos del nivel central es apenas de 113 millones de pesos, de igual manera las competencias laborales son del orden de 138 millones de pesos, que son cifras casi de mendicidad para esta región de la patria.

Y si nos vamos a las locomotoras para el crecimiento y la generación de empleo, las cifras son decrecientes para mantener un ritmo de crecimiento para el desarrollo sostenible y constante que necesita el Departamento para ponernos a tono con el resto del país. Son las locomotoras de la agricultura donde La Guajira ha pasado a ser la cenicienta de lo que era en la década de los 50, 60, 70 y 80 con respecto a la locomotora de la minería, que genera un desarrollo no endógeno para esta sección del país, sino exógeno para la nación, ya que el gran renglón de impuestos y las regalías se van para el nivel central, generando un decrecimiento alarmante que se ve reflejado en un desempleo en todos los órdenes y en una economía de escala con ciclo cerrado hacia la gran minería.

Los renglones de cultura, deporte y recreación también son decrecientes para poder competir con otras regiones del país al mismo ritmo que ellos avanzan y que nosotros nos quedamos solamente con migajas que el Gobierno nacional nos envía, como si fuéramos el mismo perro de anarcos que solamente se alimenta de despojos de supervivencia. Esta es la realidad que estamos viviendo en las diferentes variables que conforman el Plan de

Desarrollo Departamental que va afín con el Plan de Desarrollo Nacional. Nos toca hacer un recambio en las políticas públicas para poder avanzar en los próximos 30 años, de lo contrario el futuro que nos espera es desalentador y catastrófico para las generaciones que vendrán en esos lustros inciertos y sombríos para el departamento de La Guajira.