‘Guille’ Solano, siempre presente

Barrancas, la tierra amable, cara a mis afectos, ha tenido muchos poetas, pero uno en especial por su trayectoria y su grandeza para la poesía, hizo historia a nivel no solo local, departamental, regional sino nacional, me refiero a José Guillermo Solano Figueroa, quien murió en el año 2014 en la ciudad de Barranquilla, donde residía con su familia desde la década de los 70, o como era conocido en el mundo de las letras, del comercio donde se destacó en la ciudad fronteriza de Maicao, también como constructor de edificios en Barrancas y en Barranquilla, pero su grandeza espiritual siempre estuvo ligada al amor por su tierra y de ahí que se destacó como uno de los hombres más cívicos que ha tenido la península.

Era tanto el amor por su departamento que no escatimaba esfuerzos y recursos propios para apoyar las grandes causas de La Guajira. Un hombre brillante, de los mejores que ha tenido nuestra tierra y lo demostró en vida con tantas obras que dejó escritas para la posteridad. Sus libros de novelas y de poesías deben ser de consulta obligada en los diferentes planteles educativos de los quince municipios guajiros. Allí encontrarán una riqueza idiomática, cultural, de extraordinaria redacción y de una poesía rica en literatura, en métrica y en sonetos donde era un maestro.

El pasado 17 de octubre se cumplió su natalicio, el número 93, había nacido en Barrancas su tierra amada en el año de 1926. La vida y obra poética de Guillermo Solano Figueroa la dejó plasmada en el libro ‘El Encanto de la Macuira’, escrito por otro poeta, Mario Ramón Mendoza, en septiembre del año 2008. Allí, entre poetas, ‘Guille’ Solano contó todas sus cuitas de su vida exitosa y laboriosa en todos los campos. Es la mejor biografía que se haya hecho del poeta de Barrancas.

Recordar a Guillermo Solano Figueroa me genera sentimientos encontrados y es cuando una alegría la siento en lo más profundo de mi corazón por haber mantenido una amistad tan especial con este hombre de carne y hueso y no mera abstracción sociológica de lo que fue su entorno y su devenir en la vida, pero a la vez una lágrima aflora por mis mejillas al sentir en lo más profundo de mis sentimientos su partida, que creo que no era su tiempo, pero ante los designios de Dios, y como temerosos de Él aceptamos resignación, con tristeza y dolor su ida del mundo terrenal. Tuve la fortuna de conocer a Guillermo Solano Figueroa en el año de 1979, cuando un grupo de estudiantes universitarios fundamos en la arenosa aquella imborrable organización ‘Vanguardia Juvenil por La Paz Guajira’ en compañía de mi hermano Rafael Augusto Daza Amaya, José Jaime Marulanda Brito y Luz Estela Brugés González le tocamos la puerta para que nos apoyara, y recibimos de él un apoyo incondicional en todos los órdenes.

De ahí en adelante surgió una amistad que estuvo ligada hasta el día de su muerte. El cariño con que fui recibido en su hogar en cabeza de su esposa Elda Figueroa, de sus hijos Ivonne, Geraldina, Euro, Lomba, Fredy, estos tres últimos fallecidos, Adiela y Onfalia, cuando me convertí en uno más de su clan familiar. Luego el 11 de mayo de 1982 fundamos la Corporación de Amigos de La Guajira, la organización gremial más importante que tuvo el departamento en la ciudad de Barranquilla en la década de los 80 y 90. Allí entre profesionales y comerciantes guajiros se dio inicio a lo más representativo que tenía La Guajira en la arenosa: Issa y Nellit Abuchaibe Abuchaibe, Rodrigo Dangond Lacouture, Jorge Segebre Segebre, José Soto Berardinelli, Jairo y Óscar Berardinelli, Samuel Lopesierra Bernier, José Cotes Brugés, José Antonio Segebre Berardinelli, ‘Pepe’ Palacio Coronado, Arnaldo Ariza Pinto, Carlos Pérez Almenares, Edmundo Pitre, Jaime y Emilio Moscote Pérez, entre tantos personajes que nos reuníamos en el Royal Hotel, nuestra sede y nuestra casa por excelencia.

Son tantos recuerdos que llegan a mi mente que expresarlos necesitaríamos de por lo menos diez cuartillas para dejar plasmado lo que fue la grandeza de un hombre brillante, probo, sin macula, transparente y ante todo consejero de los mejores y amigo que no se encuentran todos los días. ‘Guille’ siempre te recordaré por todo lo que me enseñaste en la vida, en especial de una buena redacción, del valor de la amistad, de lo que representaba para ti Barrancas y La Guajira y solo queda en lontananza tantas poesías pero una en especial: “Cabo de la Vela ardiente/ Pones fuego al corazón/ tu salitre marinero/ tiene estimulante olor”.