Hacer surgir la esperanza

La democracia, como concepto sociopolítico, a diario lo utilizamos en nuestra conversación en sociedad para evaluar la calidad de nuestro sistema político, enjuiciar un determinado régimen con visos de autoritarismo, criticar la labor de las élites o simplemente manifestar determinadas aspiraciones de igualdad. Es una construcción que requiere diálogos amplios, compromisos ciertos, renuncias reales. Saber que dichos diálogos entrañan escuchar, tener habilidad para sostener conversaciones difíciles y encontrar nuevos y acertados caminos, lo cual es fundamental en tal contexto, razón para que se enfrente el reto político de edificar puentes que permitan recuperaciones, hacer surgir la esperanza, encontrar salidas y superar las crisis. Es dar pasos significativos hacia la concertación política, sumar, opinar, aportar, mostrar ideas y opciones diferentes para escoger, proponer alianzas, definir programas. 

No podemos más ser testigos del espectáculo bochornoso, perverso y grosero de ver personas que se venden a bajo costo y en consecuencia venden su conciencia y con ello el voto, lo que ética y moralmente las inhabilita reclamar a los gobernantes su falta de gestión, gerencia y malos manejos administrativos públicos. Ello no puede seguir siendo, a pesar que sabemos hay necesidades básicas no satisfechas, para que recurrir tengan los ciudadanos a vender su voto, al que los candidatos, cual preciado tesoro, le dan más poder que a la justicia, la honradez, la honorabilidad y la equidad. 

Parece que a la ciudadanía no le importará hacer sentir su desesperación y entrar a exigir que no sea más la contratación de obras y servicios públicos uno de los rubros más afectados por la corrupción, que necesita de elementos estructurales para su control definitivo. Que la educación sea de calidad, y como soporte fundamental de la democracia se la dote con los avances tecnológicos camino a una pedagogía adecuada en los momentos que fueren; importando reformas educativas de largo alcance sin que ello signifique descuidar el presente. 

Se trata de ver cómo fomentar la equidad y la igualdad de oportunidades para todos, la inclusión y cómo privilegiar a las clases más desfavorecidas por la fortuna. Otro aspecto es cómo solucionar los problemas que atraviesa la sanidad pública, evitar la quiebra de las empresas prestadoras de dicho servicio y asegurar la cuota pensional, así como entender que no es de recibo soportar más desmanes; y sí, estudiar cuáles son las mejores propuestas para controlar todo atisbo de caos administrativo, humano y económico de cara al porvenir. 

Cansado estamos de intentos parciales y bosquejos incompletos de planes que nos impiden ponernos de pie y avanzar como debiéramos.