Hay que rescatar a Monomeros

Los atributos con los que durante años se destacó Monómeros como empresa líder en el sector de agroquímicos en Colombia, han ido menguando por los entramados en los que se ha visto envuelta en medio del conflicto que actualmente se vive en Venezuela. Esta empresa que desde siempre ha estado en el corazón de los barranquilleros se encuentra en una preocupante crisis a la que se le siguen sumando nuevas y graves denuncias.

Al ser Monómeros Colombo Venezolanos S.A una empresa propiedad del país vecino, no se ha salvado de las consecuencias por la disputa de poder entre Maduro y Guaidó. Su estabilidad económica se ha visto alterada por el manejo turbio de sus recursos, las restricciones y sanciones a las que ha sido sometida, los constantes cambios de sus directivos, entre otros hechos, que han desgastado su buena imagen y reputación.

Con más de 50 años dedicados a la producción y comercialización de fertilizantes, tanto en el Caribe colombiano como en el pacífico, Monómeros ha demostrado su capacidad para atender el 40% y más del mercado colombiano de fertilizantes, así como la exportación de productos agroindustriales. Esta compañía considerada uno de los patrimonios industriales más importantes de Barranquilla, ha sido destacada en el ranking de las empresas más grandes del país, realizado por la Superintendencia de Sociedades, ocupando un lugar entre las 89 compañías con mayores ingresos en la Región Caribe. 

Las restricciones impuestas por Estados Unidos al gobierno de Venezuela en el año 2017, hicieron que gran parte del mercado financiero colombiano retirara su apoyo a Monómeros y cancelara sus productos, dejándole profundas afectaciones que al día de hoy siguen pasándole factura a la empresa. En medio de la adversidad que significó esta nueva realidad, la petroquímica realizó un cambio en su modelo de negocio, recurriendo al manejo de esquemas financieros y comerciales alternos para poder mantenerse en operación, cubriendo la demanda de fertilizantes del mercado nacional y cumpliendo sus compromisos con clientes, proveedores, trabajadores y gobierno, pero sin la posibilidad de ejecutar operaciones comerciales en el mercado internacional.