Herramienta del gobernante para tomar las mejores decisiones

Todo no pueden ser normas, reglamentación y actividades materiales. Los gerentes públicos deben tener una orientación superior.

Por eso, sin encasillarnos en una religión determinada, el respaldo de Dios es fundamental en cualquier actividad del ser humano. Por esto, en la voluminosa biblioteca de un servidor público el primer libro de consulta diaria debe ser la Biblia.

Una importante herramienta que puede ayudar al gobernante a tomar mejores decisiones es la meditación. La meditación es una actividad entre tú y tú. Y, como dice, Sadhant Singh, “al igual que una ducha diaria limpia tu cuerpo, una meditación diaria despeja tu mente, para ayudarte a concentrar tu energía, evitar errores, permanecer saludable y volverte más amable y pacífico. Ayuda a despejar tu subconsciente, y a permanecer en el aquí y ahora”. Por su parte, el maestro indio Sant Rajinder Sing nos enseña que la “investigación demuestra que cuando se pasa cierto tiempo en un silencio introspectivo alcanza niveles de relajación física y mental que disminuyen la tensión, aumenta la productividad y acelera el aprendizaje”.

El Feng Shui es otro elemento que ningún gerente público podrá dejar a un lado. Este es el arte milenario de la sabiduría china que busca aprovechar las energías para lograr una mejor armonía y equilibrio en la persona, aspecto que influye en el clima laboral, el éxito empresarial y la gestión gubernamental.

El Feng Shui nos enseña a utilizar con mayor eficacia los colores. Por eso, la decoración de una oficina influye no solo en la salud de los funcionarios, sino también en su rendimiento. ¿Cómo se debe pintar una escuela? ¿De rojo, verde, amarillo, negro, marrón, blanco, azul, beis, gris, anaranjado, púrpura o rosado? Al respecto debe tenerse en cuenta las recomendaciones de los arquitectos y técnicos en esta materia, que saben cómo impactan los colores en la mente de las personas.

El Feng Shui comprende también el campo de los olores, que influye en el ambiente empresarial. Así mismo, las plantas y los animales que nos rodean inciden en todo tipo de ambiente. Por ejemplo, los perros y los gatos detectan las malas energías que nos rodean. El perro se acuesta en lugares que irradian energía positiva, mientras que los gatos buscan sitios con energía negativa. Un sitio adornado con plantas vivas armonizan y tonifican el ambiente. El canto de un pájaro en libertad bendice el lugar, pero si está encerrado, trae mala suerte y desgracias.