Historia de Fonseca

Por Manuel Esteban Cuello Acosta

Con esta denominación bautizo esta narrativa esperanzada con creencias, mitos y leyendas, formando tradiciones nacidas de la oralidad y unos que otros artículos ocasionalmente escritos para el inesperado momento u ocasión que deja un comentario que, según algunos tiene algo de verdadero y para otros, son motivos de rigurosa investigación.

Hagamos de Fonseca una recopilación de aspectos como fundación, tradiciones, personalidades, leyendas, música y folclor, enfermedades y curaciones. Dos fechas perdidas en la historia, nos dan cuenta que la fundación de un pueblo que, como Fonseca son motivos de dudas e incertidumbres. Al catalán Agustín Fonseca en 1654, al italiano Agustín Parodi en 1757. El antropólogo e historiador Juan Carlos Forero Romero afirma que Fonseca nunca fue fundada.

El territorio del municipio de Fonseca fue habitado por los indios Curiachiles, quienes ocuparon las orillas del río que más tarde conocimos con el nombre del Río Ranchería.

En una aldea llamada “Sabaneta”, perteneciente a Fonseca, lugar de nacimiento de Manuel Antonio Dávila Paredes, religioso intelectual consagrado fundador de un colegio. Ostentó el rango de Monseñor, San Juan del Cesar lo consideró como uno de sus predilectos hijos.

Vale la pena conocer más la biografía de este ínclito varón, orador insigne en su época y fue el órgano de consulta de los que anhelaban mayores conocimientos. Organícese un grupo de estudiantes nativos de Fonseca y San Juan del Cesar para enriquecer los rasgos biográficos de este preclaros e insigne e investigador del saber. Conozcamos quien fue Monseñor, Dávila Paredes

Pasemos al estado de salud en el Fonseca de ayer, donde eran escasos los conocimientos para curar las enfermedades. Los niños del Fonseca de ayer padecieron algunas enfermedades como el tifo, el mal de 7 días, la erisipela, el sarampión, la varicela, la fiebre amarilla y la viruela. Para curar la erisipela se le pasaba un sapo del lado de la barriga, el animal absorbía la enfermedad y la piel quedaba limpia. Cuando se desconocía la enfermedad se acudía a las personas que llamaban curanderos.

Los médicos eran escasos, los pocos que había estaban radicados en Riohacha. Cincuenta y tantos más años, aparece la figura del prestigioso médico Marcos Aurelio Gómez Daza, estudioso de su profesión.

No existían inyecciones, las curaciones se aplicaban en forma casi brutal.  Existió un emplasto que se aplicaba en la parte afectada, se le conoció con el nombre de sinapismo a la persona que se le aplicaba este procedimiento le quedaba una marca en la parte afectada toda la vida.

La quina cocida se usaba en el tratamiento de las fiebres palúdicas, el paico, la yerbabuena, la mejorana, la sábila y la vira vira eran consumidos por los niños enfermos de la época.

La gusanera en el ganado se curaba a distancia por una persona llamada el rezandero. A los niños también se les rezaba cuando la enfermedad era desconocida. La mujer recién parida guardaba una dieta de 40 días para volver a tener relaciones con el marido. Era motivo de muerte segura cuando la mujer parturienta no expulsaba la placenta o cuando después del parto, padecía una fiebre maligna.

En Fonseca se observó la transmisión de costumbres, doctrina de generación en generación, transmitida de padres a hijos. Hábito, modo habitual de proceder o comportarse.

En casa de Juana Catalina Vega De Chirino permaneció por muchos años, una palmatoria donde se colocaba una vela para iluminar la mesa mortuoria, esta costumbre la acabó el nacimiento de las funerarias.

En Fonseca se respetó el hábito, modo habitual de proceder o comportarse. El hábito es costumbre adquirida por actos repetidos. La historia de Fonseca se conformará si cada uno de nosotros aporta un detalle, episodio u aspecto que narre cualquier acontecimiento de los hechos pasados.

En la ciudad existían personas capaces de interpretar sueños, de realizar sobos a consecuencia del desgarramiento muscular, luxaciones y dislocaciones de huesos a raíz de una caída.

A la señora Chila Urbaez De Pinto se le atribuía la curación de la picada del pito. Pocas fueron las personas que repitieron nupcias o aunque algunos se casaron 3 veces. El caso de Don Ramón Penso, quien se casó por tercera vez con Silvia Zúñiga. De este matrimonio nacido entre otros, Desiderio Penso Zúñiga médico cirujano radicado en la ciudad de New Yersey, Estados Unidos de América.

A Fonseca llegaban comentarios, mitos y leyendas que eran recordados con respeto y veneración sobre todo durante los días de la Semana Mayor.  Era costumbre quemar incienso los días jueves y viernes santos, traía bendiciones a los hogares cristianos. Se guardaba mucho respeto por el día Viernes Santos, sobre todo en las horas 12 del día y 12 de la noche.

Existieron en Fonseca, personajes de gran recordación como Pedro Baquero, y Juancho Sánchez.