Hoy en día votan más por personas que por partidos

Los partidos políticos están desteñidos, prostituidos en corrupción y con direcciones torcidas. No estimulan, no predican ni practican los principios ideológicos, ni mucho menos promueven acciones, proyectos y programas, formando y motivando las bases.

Partidos políticos inoperantes son inservibles y peligrosos cuando admiten, coadyuvan y participan en hechos ilícitos y se apropian de los derechos que representan.

Hablar de partidos políticos es hablar de bandas, carteles o mafia que operan en condición del régimen que implemente en el gobierno o mandatario. La democracia debe ser vinculante e indiscriminada, de lo contrario dejaría de ser democracia. No es el reinado de los ganadores y el castigo de los perdedores frente a los derechos comunes.

Democracia significa igualdad, lo que traduce el deber gobernar en favor de la globalidad popular y el bienestar colectivo que a todos sin distingo beneficien.

Al perder los partidos el crédito, confiabilidad y garantías de prosperidad ¿de qué sirve seguirlos, apoyarlos y defenderlos? Los comportamientos varían y difieren en 180º cuando los miembros de determinado partido están en oposición o en condición de víctima (en playa baja), se dan golpes de pecho e inspirando en defensas con exaltaciones verbales, contrapunteo y denuncia. Los de playa alta y dueños del poder pavonean y ostentan orgullo, el estatus político y los goces que disfrutan con los ingresos y propiedades que se adquieren durante el periodo del mandato.

El furor que caracteriza la acción política está diezmado, reducido y apagados convertidos en “micros” vivientes. Se extinguieron los “vivas” en alusivos a los partidos y a los candidatos. Lo que no ha dejado de perdurar ha sido el clientelismo electorero, utilizados en las campañas políticas con las compras-ventas de votos. Las redes sociales, están moliendo a los partidos políticos por los comportamientos, despectivos, pasivos y negativos que caracteriza el estilo político vigente, subsistiendo de los ingresos que reciben por concepto de reposición de votos. Los partidos políticos con personería jurídica tienen facultades para avalar candidaturas a Presidencia, gobernaciones, Alcaldía y lista de Congreso, Asamblea, concejos y comunas. Por cada aval que expide le da derecho a cobrar votos, sin gastar un peso en la elección. Fabuloso negocio.

En cada temporada electoral crece el alto número de comités registrados en la Registraduría Nacional del Estado Civil para la inscripción de candidaturas apoyadas con la recolección de firmas, desde concejos hasta gobernaciones, es la prueba patética del estado precario por el que pasan los partidos y sus miembros de la politiquería que lideran, dirigen y dominan en los partidos políticos. El estilo imperante está en decadencia por efectos de la monotonía de los mismos con las mismas, las menosprecian y dejadas por aburrimiento, apatía y desmotivación. A los votantes en nada les interesan los partidos que avalan si no las personas aspirantes que se lanzan, desde ese punto de vista, podemos presumir lo mal que andan en el posicionamiento político. Los partidos tradicionales liberales y conservadores, los mismos que los que se segregaron de estos y constituyeron nuevos partidos tales como Cambio Radical, Centro Democráticos y la U. Los verdes, partidos de izquierdas y cristianos se perfilan sin alternativas reales y precisas. Si a los partidos les suprimieran la facultad de avalar cuando no cumplieran requisitos de actualizaciones vigentes en los relativos a censo de los militantes, informe de antecedentes y programas, desaparecerían. Los partidos no sirven de mucho ayudar y garantizar triunfo a los avalados, estos en vez de sumar más bien resta con divisiones y descontroles. Se ganan elecciones comprándolas y en mínima circunstancia por fenómenos populares, de empatía, carisma y prueba consistentes. Los electores votan por negocios, compromisos, familiaridad, amistad, etc., en favor de aspirantes y candidatos, independientemente de quienes los avalen. Los partidos políticos morirán de pie como árbol seco.