Huérfano sin doliente

En la tierra del cantante nadie dice ni hace nada, parece que todos sus habitantes estuviéramos bajo un gran sueño de conformidad y paciencia, esperando que todos los problemas se solucionen por obra y gracia del espíritu santo.

Sin un gran líder, sea político, cívico o comunal que dé la cara y defienda nuestros intereses, nuestro atraso cada día es más grande.

Pasando el tema de la distribución del agua, el servicio que nos presta nuestro acueducto es bastante precario, el líquido que nos suministra para el consumo de potable no tiene casi nada, poco son los químicos que utilizan en la planta de tratamiento para hacer un buen proceso.

El colmo de los males el servicio no es continuo en los barrios centrales llega diario pero por ratos, en los barrio periféricos llega cada dos días.

Tomar agua saludable nos cuesta dinero, les va bien a los vendedores de agua potable de los pueblos vecinos, sacando buenas ganancias de este gran negocio. Los únicos que han dado “la cara” por el mejoramiento de este servicio han sido solo algunos de los alcaldes de periodos anteriores, con mucha habilidad y picardía, logrando convencer a ciertos concejales de turno con pequeñas ganancias a cambio de aprobarles la venta de la administración del acueducto al mejor postor y así obtener grandes ganancias para agrandar el fondo de sus bolsillos, no importándole si funcione o no. La distribución del agua, el malestar y la salud de sus paisanos cada día más deteriorada, por el mal servicio prestado, el buen actuar de su conciencia la dejaron atrás, para disfrutar de la buena vida a costa del el mal vivir de la población.

La planificación del casco urbano no es muy deseable, su nomenclatura no es clara, ni precisa, la falta de andenes para los peatones forma un caos bastante grande, siempre vemos viviendas con las rejas montadas en los bordillos del pavimento, dejan totalmente indefenso al transeúnte en caso de una emergencia, al presentarse un vehículo en alta velocidad, si la persona que construye la reja es de la misma corriente del alcalde de turno tiene el visto bueno, ¿a quién nos tocará acudir, para organizar un poco este municipio?

El pavimento de nuestras calles parece una vieja colcha de retazos, toda persona al necesitar hacer una cometida rompe el pavimento sin consultar con nadie, al reparar el parcheo lo hacen con una capa delgada sin el mínimo requisito, a los pocos meses no sirve para nada, nuestros habitantes deben concientizarse un poco y tener más responsabilidad para bien de nuestra comunidad, como siempre nuestras autoridades brillan por su ausencia.

Hace más de tres años los pobladores de municipios vecinos saborearon el dulce deseo de tener una vivienda propia, contrario a nosotros donde apenas están construyendo un pequeño lote de casas, vaca lerda y sin dueño siempre bebe agua sucia, pero siempre estamos en la cola observando el progreso y bienestar de nuestros vecinos.

Dios nos proteja y nos aleje de tanta desidia, pero vemos que al terminar cada periodo de la administración nace un rico muy poderoso.