In memoriam… se apagó ‘El inquieto’

“…pues mi compadre, si hay otra vida en el cielo allá nos encontraremos, no nos queda más, seguramente cerquita quedaremos, creo que San Pedro a los buenos pone juntos allá”

Vino a mi mente en esta madrugada al recibir la brutal noticia del fin del periplo vital de mi compadre Joaquín Muñiz, canción que ‘Rafa’ Manjarrez tituló ‘Yo tenía un amigo’ a la cual corresponde el aparte transcrito preliminarmente, incluida en el LP ‘Los virtuosos’ por Iván Villazón con el acordeón de ‘Chiche’ Martinez en el año 1987, la recordé porque en su narración esta plasmado lo que yo estaba pensando en aquel momento de justificada tristeza, porque no es fácil acompañar a enterrar a los amigos.

Conturbados y con perplejidad estamos ante el hundimiento de un buque de confraternidad con sus luces encendidas, concurriremos con justificada congoja a los actos litúrgicos a la memoria de quien en vida no solo fue mi amigo, sino doblemente mi compadre espiritual porque hacen 32 años llevamos a la pila bautismal a dos de sus hijos en su primera infancia, quien se va fue un hombre honrado, discreto, cariñoso y trabajador en quien concurrían tres virtudes capaces de vencer el pecado, la humildad que le permitía ser magnánimo en sus días de prosperidad, y digno ante las adversidades; La prudencia es la virtud que le permitía discernir en toda circunstancia para ver el camino de la luz y a elegir los medios rectos para realizarlo, siempre sabedor que el hombre cauto medita sus pasos; y la virtud de La fortaleza es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la resolución de resistir a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida moral

Mi compadre y mi amigo, en este momento crucial de transito hacia la eterna morada, invoco para usted los tres divinos misterios en la hora sublime del desenlace final.

A Jesús crucificado para que cuando transite por el camino misterioso de la muerte como él, lo haga también pronunciando sus sentidas palabras al despojarse de su alma para entregarla a quien todo lo puede, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”

A la virgen María, para que ruegue por su eterno descanso y lo acompañe como lo lo hizo con su hijo martirizado en el día de la ignominia en el monte del calvario.

A San José para que al comenzar la verdadera vida, allá donde la oscuridad no existe y la luz abunda, sea recibido por Dios para coronarlo de gloria y desde allá mande para su gente, y todo un pueblo que lo quiso y lo llora el bálsamo del consuelo.

Y a Jesús resucitado quien fue injustamente martirizado, muerto y sepultado y después haber descendido a los infiernos resucito al tercer día, también lo invocamos para enterarlo que usted ha compartido con el camino inescrutable de la muerte, y que nos asiste la íntima convicción que también con él habrá de compartir el camino glorioso de la resurrección.

Ha partido ya por voluntad de la Divina providencia el hombre que con su picó ‘El inquieto’ llevó a Monguí las primeras luces de navidad que vieron los ojos de los muchachos de mi generación, se ha reunido ya con su madre, ese buen ser humano que desde su salón de bailes y de bohemias fue testigo excepcional del ascenso, el progreso y la superación de la gente de nuestro pueblo que entonces no aparecían en el mapa de Colombia, no tenía ningún servicio público, todos éramos igualitos y felices pero no lo sabíamos.

Cuanta falta nos hará en el pueblo este hombre de palabra, sincero, leal y de buenas costumbres hoy cuando la inversión de valores hace frontera por nuestros caminos, y con la fe de quien espera una vida larga, fecunda, bendecida y en victoria, por su intercesión imploramos la protección de Dios para que la inteligencia, la solidaridad y la honradez heredada de nuestros mayores, vuelva a ser más importante en nuestros pueblos que la envidia, el individualismo y la maldad.

Pedimos también a Dios en su sabiduría que guarde en la mente de sus hijos el cuarto mandamiento que enseñan las santas escrituras, “Honrar al padre y a la madre”, y les dé a ellos, a sus hermanas y demás familiares mucha fortaleza en este difícil momento

Compadre, ahora si “Se apagó el inquieto”, con usted se aprendía que bella es la vida, cuando vivimos para compartir con los demás, ¡gracias por el ejemplo que dejó a las nuevas generaciones!