Incertidumbre en La Guajira

Durante las más recientes semanas en La Guajira se han estado viviendo momentos de incertidumbre y de tensión política, con ocasión del inminente fallo de la Sección Quinta del Consejo de Estado, que declaró la nulidad de Nemesio Roys Garzón como gobernador, por supuesta doble militancia.

Es una situación desafortunada, con potenciales consecuencias nefastas para la gobernabilidad y el avance en la dirección correcta y con la celeridad requerida en la ejecución de los planes y proyectos que se están impulsando para desarrollo económico y bienestar de los habitantes de este territorio, que durante los últimos 12 años ha sufrido una indeseable y dañina inestabilidad administrativa, desde la perspectiva del liderazgo gubernamental.

Aunque la opinión pública del departamento está dividida, por intereses políticos particulares, con unos sectores a favor del gobernador Roys y otros en contra, lo único cierto y contundente es que con el fallo pierde colectivamente La Guajira.

Los hechos políticos que originan la demanda de nulidad parecen claros, incurriendo en la violación de normas electorales cuando se realizaron acuerdos políticos para buscar adhesiones y apoyos, con candidatos a las alcaldías de Riohacha y Uribia pertenecientes o avalados por partidos políticos diferentes a los de la coalición que apoyaba la candidatura de Roys a la Gobernación.

No puedo ocultar mi deseo de que el resultado del fallo resultara favorable al gobernador Nemesio Roys, pues en La Guajira seguimos enfrentando muchas limitaciones y dificultades en nuestras comunidades, ahora especialmente acentuadas por una pandemia que nos ha golpeado muy fuerte y no ha facilitado la gestión de nuestros gobernantes para buscar e implementar soluciones efectivas.

En realidad las hemos vivido durante casi toda la vida institucional de este departamento, lo que nos ha llevado a ser un territorio vulnerable y con escasas oportunidades. Sólo con un liderazgo fuerte y con unidad –colocando los intereses colectivos por encima de los caóticos intereses particulares–de todos los sectores políticos, empresariales y sociales podremos superar esa triste situación.