Incertidumbre política

Según algunos columnistas el presidente Duque ya puede ser considerado el peor de la historia. El pronto desprestigio de su gobierno se debe al intento de ponerle IVA a la canasta familiar, dar vía libre al fracking, al cambio de la cúpula militar con implicados en los falsos positivos y el regreso de los mismos, las objeciones a la JEP, el glifosato y la perenne corrupción. A esto habría que sumarle las intenciones abiertas de guerra con Venezuela que lideró Duque. Esto último a los guajiros nos pone los pelos de punta.

Los trinos y fotos falsas de la senadora Cabal, incriminando al periodista del New York Times es la embarrada más reciente del uribismo. La nota predominante de la situación política nacional es que a diferencia del pasado, hoy la correlación de fuerzas es entre el duquismo-uribismo que se desgasta en el poder y los sectores alternativos que diariamente dan pasos firmes hacia la unidad, como lo hacen en el Congreso y en la disputa por la Alcaldía de Bogotá. Es el llamado y ejemplo que se reproduce por doquier.

En La Guajira, donde se ha llegado a lo más profundo de la crisis y desprestigio de la política, las cosas permanecen quietas a la espera de lo que pase con la terna enviada al presidente para reemplazar al gobernador González. El partido de la U y el Conservador seleccionaron tres nombres, con el cálculo político de cambiar la actual correlación que favorece un candidato presentado en sociedad el 2 de febrero, pero que no despega. Se cree que el que designe el presidente apoye al candidato conservador.

Por su lado, el Centro Democrático hizo una encuesta para seleccionar candidato único, que realmente lo desunió. Fue muy contundente el análisis del precandidato Soto de la manipulación que hubo para que ganara la contraparte. Se comenta que la estrategia del congresista Deluque de incluir una persona cercana al uribismo en la terna, puede resultar un búmeran, pues apoyaría a la candidata ganadora de la encuesta cuestionada, lo que dejaría sin piso también al candidato de Adelante Mi Guajira. Toda la clientela politiquera está expectante.

En el Partido Liberal no se sabe que pasará. Su candidato diputado a la Gobernación está en las manos del expresidente Gaviria, lo que significa estar sujeto a cualquier negociación; sin ese aval no podría ser candidato. Para la Alcaldía de Riohacha, mientras que todos aseguran que el aval es para el sobrino de Antenor Durán, el otro candidato anda ya haciendo reuniones con otras fuerzas políticas para oponérsele. Los que recogen firmas para respaldar candidaturas están estresados con el desgaste y las invalidaciones de cédulas de la Registraduría.

La gran incertidumbre es que en las próximas elecciones, al contrario de la anterior, no correrán los ríos de dinero de candidaturas multimillonarias como la de Oneida Pinto, Fabio Velásquez y Andris Salas. Eso no se repetirá jamás. Y como dicen en los congresitos, en la Alcaldía de Riohacha y en la Gobernación “están raspando los calderos” antes de la ley de garantías. La desprestigiada clase políticala tiene cada vez más difícil para perpetuarse en el poder. Les toca a los alternativos sacar candidatos presentables.

La gran mayoría de los guajiros estamos convencidos que se necesita pensar la política de otra manera, ejercerla a través de las estrategias de progreso y respeto que la humanidad entera busca anhelante, con la decencia pública como medio principal. Se requiere una figura de proyección regional con manos limpias como candidato del más alto ejemplo de honestidad y coherencia para que direccione a La Guajira hacia el verdadero desarrollo y quite del medio a aquellos que sólo se mueven por intereses particulares. Igual en cada municipio.