Innovación, crecimiento, ingreso

No refiero nada nuevo al expresar que como región requerimos articuladamente, innovación, crecimiento y adecuada distribución del ingreso para afrontar los muchos retos pendientes en cuanto a nuestro integral desarrollo; en lo que importancia vital tienen las relaciones patrones de crecimiento, sistemas de innovación e indicadores de bienestar de las economías, que determinan si los itinerarios observados muestran la configuración de regímenes de desarrollo regional. De la misma manera, importa la demanda agregada en dicho crecimiento y las derivaciones de la inversión en investigación y desarrollo sobre innovación y cuáles son los efectos de esas alteraciones y repercusiones sobre el bienestar medido por los cambios en el ingreso per cápita y distribución del ingreso.

En tales desarrollos, necesarias son políticas simultáneas de gran visión que no las pierdan de vista, estén inmersas en las estructuraciones de cada territorio y realmente se observen en el crecimiento del integral bienestar, lo que hace preciso constituir con prontitud y sin improvisaciones, más políticas orientadas consolidar capacidades tecnológicas horizontales y selectivas que potencien la inversión en sectores estratégicos para la innovación, la satisfacción de necesidades básicas y políticas redistributivas basadas en política fiscal y gasto social.

Interesa igualmente, superar las dificultades que del caso fueren para diseñar y aplicar las recomendaciones genéricas válidas para las diferentes condiciones estructurales, instituciones y experiencias. Determinar dónde hay crecimiento orientado por las exportaciones y conectado a las cadenas orbitales, diseñar políticas de encadenamientos de empresas y de fortalecimiento de las capacidades de ciencia, tecnología e innovación, a efecto que los segmentos territoriales generen mayor valor agregado. De otra parte, donde hay crecimiento basado en la inversión es esencial focalizarse en el robustecimiento de un sector productivo competitivo internacionalmente, lo que implica mantener el esfuerzo de inversión en ciencia, tecnología e innovación.

Claro es también que el tan importante sistema de innovación, bajo ningún punto de vista debe permanecer ajeno a alcanzar un mayor bienestar; de ahí que las políticas de fortalecimiento de capacidades científicas, tecnológicas y de promoción de la innovación, deben atender de manera conjunta necesidades básicas de alimentación, salud y educación de la población y generar un desarrollo inclusivo, una de las formas mejores de empezar a caminar y condensar con visión de futuro y paso firme, la procura de ese integral bienestar tan necesario como fundamental en aras de desarrollo, crecimiento, progreso y prosperidad general.