Inolvidable dirigente liberal y gremial

Villanueva siempre llevará en su memoria al inolvidable dirigente liberal, gremial, exalcalde y ganadero Ospicio Guillermo Baquero Herrera.

Al momento de su partida de este mundo terrenal contaba con 93 años, en plena lucidez mental con una memoria pasmosa que asombraba, con el mismo carácter y la misma recia personalidad que lo identificó toda una vida, llena de logros y también de frustraciones, pero que supo entrelazar para dejar una estela de moralidad y rectitud en todos sus procederes y la vida lo premió al haber procreado una numerosa familia que en la mayoría de los casos le han dado satisfacciones, de lo mejor que él supo cosechar en sus hijos: buenos procederes y ejemplo de buenos ciudadanos.

Ospicio Baquero Herrera estudiando en Bogotá en su juventud, se convirtió en unos de los hombres de confianza del inmolado líder liberal Jorge Eliécer Gaitán y en esa confianza fue haberlo enviado a Ciénaga, Magdalena, en la época a cumplir importantes funciones como eje fundamental de ese gran dirigente que tuvo Colombia.

Luego se vino a trabajar en el campo donde se destacó como ganadero y agricultor y en las sabanas de camperucho, en la zona de los venados en el departamento del Cesar, descombró tierras que eran de propiedad de su padre Constantino Baquero Araújo, y allí colindando en la hacienda ‘Angostura’ se encontró con otro gran dirigente liberal, José Guillermo ‘Pepe’ Castro, también descombrando tierras para hacerlas productivas.

Con ‘Pepe’ Castro forjó una gran amistad que fue patentizada por su hijo menor Javier Guillermo Baquero Daza, quien fuera compadre de uno de los mejores amigos del viejo. En el año de 1953 inicia la siembra del algodón, en esta área hizo una gran amistad con otro villanuevero visionario, como la fue Juan Manuel Dangond Lacouture o ‘Juancho’ Dangond y junto con Tomás Gregorio Orozco y Alvarito Orozco Martínez, hicieron parte de la junta directiva de ‘Coral: Corporación Algodonera del Litoral’, la cual trajo tantos beneficios al gremio algodonero. Allí dejaron su huella indeleble en bien de los algodoneros de la época y renunciaron por haber detectado casos de corrupción, con la importación de vehículos que se les entregaba a los algodoneros, siendo su gerente general de entonces René Puche Navarro. Allí demostró la madera de su moral y de su ética, valores estos que no declinaron un ápice en el transcurrir de su vida preclara y cristalina.

En el año de 1969 fue nombrado alcalde de Villanueva por más de un año y allí también dejó huellas de su moralidad y rectitud, dirigiendo los destinos de su pueblo con sindéresis, autoridad y ecuanimidad y ante todo con total transparencia; siempre pensando y obrando en beneficio del municipio y no en beneficio personal. Recuerden mis queridos lectores que en esa época Villanueva la conformaba lo que son hoy los municipios de El Molino, Urumita y La Jagua del Pilar. Jamás en su administración hubo asomo de malos manejos de los dineros públicos y mucho menos sospechas de corrupción. ¡Qué ejemplo para los de ahora que viven más pendientes de sus bolsillos que del beneficio colectivo! Luego se convirtió en un gran dirigente liberal al lado de Canopan Cabello López, ‘Chema’ Olivella, Sabas Socarrás Dangond, Juan Manuel Daza Mojica, Celso López Cárdenas, Narciso Guerra Contreras, Armando Ovalle Quintero, Ramiro Ramírez Casis, Campo Elías Cabello Baquero, Hernán García Romero, Carlos Mario Isaza Serrano, Narciso Guerra Torres, Venancio Murgas Núñez, entre otros. Siempre defendiendo las ideas liberales del siempre recordado senador y gobernador Eduardo Abuchaibe Ochoa. Con esa dirigencia hizo historia en bien de Villanueva, de ella salieron concejales, diputados y alcaldes.

Con ‘Juancho’ ‘Tite’ Daza Mojica hizo camino al caminar, a pesar de que este dirigente era de estirpe conservadora, al lado de mi padre abrazó con entusiasmo el ideario liberal y fue elegido concejal de Villanueva. Muchos de sus hijos han sido concejales por Villanueva: el suscrito, en dos oportunidades, en la Alcaldía de Narciso Guerra Torres y Julio Guillermo Bula Bula; Luis Alberto y José Eduardo Baquero Daza, Ospicio Alberto Baquero Bracho, siempre conservando esa fuerza que nos enseñó el viejo. Hoy la patentiza, su hijo Luis Alberto ‘Beto’ Baquero Daza, alcalde municipal, quien ha puesto en marcha lo que le enseñó su padre en moralidad, transparencia y rectitud en sus procederes. Para ‘Beto’ Baquero Daza, su padre ha sido y continúa siendo desde la posteridad su mayor ídolo y su mayor ejemplo.

Sus consejos para sus hijos siempre llevaban el sello de su recia personalidad, pero siempre buscando el bien y que todo se hiciera con moralidad y transparencia. En sus últimos años defendía a capa y espada los idearios del expresidente Álvaro Uribe Vélez, sin equivocarme era el más uribista de los uribistas que tenía Villanueva.

En su residencia y bajo el liderazgo de su esposa Lucila Daza de Baquero, con quien compartió más de 50 años de casados, siempre nos reuníamos muchos de sus hijos y con asados era común celebrar su onomástico cada año, Javier Guillermo, su esposa Margarita Morón; Vivian Josefina, María Angélica, José Eduardo, Luis Alberto y Armando Baquero Daza; Eduardo y su esposa Anny Jiménez y sus hijas y Paul Baquero Guerrero con su hijo, Hernán Guillermo, Ramiro José y Ospicio Alberto con sus hijos Diego Alberto y Karen Baquero Altamar; sus sobrinos Beto y Rosa Leonor Cabello Baquero; sus cuñados Jesualdo, Paulina y María Teresa Daza Lafaurie (que siempre la llevamos en nuestro recuerdo), todos compartíamos de la unión familiar y de ratos amenos de todos los presentes con el viejo mandando la parada en cada onomástico. Para Villanueva es un orgullo haber contado con el talante y el ideario liberal de un dirigente político y gremial como lo fue Ospicio Guillermo Baquero Herrera.