Integrantes del Comité del Paro NO representa a las juventudes

Por Marcelo Araújo

Colombia lleva poco más de un mes de paro nacional, debido a la desigualdad que se ha venido tejiendo durante mucho tiempo en el país, tales como la inequidad para el ingreso a estudios superiores, poca inversión en temas tecnológicos y científicos, aumento en presupuestos y armamentos de guerra, como también la falta de oportunidades laborales para las nuevas generaciones.

Esta situación ocasionó que jóvenes, agremiaciones, grupos étnicos y grupos minoritarios pertenecientes a los estratos medios y bajos de nuestra sociedad se vieran agotados de luchar para poder salir adelante y no contar con la ayuda del Estado. No obstante, el gobierno nacional sorprende a los ciudadanos con reformas que afectan de gran manera el bolsillo de los menos favorecidos con el alza de la gasolina, de la canasta familiar, el aumento de los impuestos y a su vez el incremento en los servicios públicos.

Toda esta situación se convirtió en un nuevo florero de Llorente el cual hizo que gran parte de la sociedad se volcara a las calles a exigir sus derechos, se obtuvo el logro de derrocar no solo la reforma tributaria, sino también de archivar la reforma a la salud y, además planteó la premisa de mayor inversión para la educación superior para estratos 1, 2 y 3. Este logro que se festejó en los diferentes puntos de marchas, pero que hasta no tener un documento presidencial donde esa propuesta sea firmada y se le sea asignado los recursos se recomienda no creerla.

La escogencia de los integrantes del Comité de diálogo del Paro es un tema que ha llegado a generar malestar dentro de los manifestantes, pues muchos no nos sentimos representados por ese grupo selecto que se sienta con el Gobierno a negociar un acuerdo. Aunque las propuestas presentadas son de gran aceptación de la comunidad marchante el desacuerdo es con las personas que poco o nada representa a esos que se exponen todos los días en primera línea para exigir nuestros derechos.

Una de las razones del desacuerdo de muchos jóvenes protestantes con los integrantes del Comité  Nacional del  Paro es que antes de iniciar un diálogo con el Gobierno Nacional no tuvieron en cuenta la situación especial de las regiones del país; se olvidaron de realizar mesas técnicas en cada uno de los departamentos, pues no es lo mismo el espacio socio-económico de Bogotá que el de La Guajira; es por eso que algunos de los puntos de la propuesta pueden no coincidir con  las necesidades principales de los jóvenes de nuestro departamento.

También, se puede evidenciar que gran parte de los integrantes que están sentados negociando los acuerdos para la pronta solución del Paro Nacional sobrepasan más de los 40 años, siendo nosotros los jóvenes quienes exponemos nuestras vidas saliendo a marchar por los derechos de los colombianos, ¿Será que nosotros los jóvenes no merecemos tener un mayor grado de participación  dentro de la mesa conciliadora?

Se asume que estamos en un tiempo de relevos generacionales, en el que nosotros los jóvenes comenzamos a pedir nuestro espacio dentro de las diferentes entidades público – privadas, pues somos el grupo poblacional con más nivel de estudio y a su vez la generación menos valorada y peor paga.

El Paro Nacional no es una manifestación de ideología política. Personalmente la siento como un grito de la sociedad y más de la juventud pidiendo que se dignifiquen nuestros derechos, donde exigimos al Estado su ayuda para mejorar nuestra calidad de vida.